Inicio Blogs David Durán ¿Tendencia o una simple excepción?

¿Tendencia o una simple excepción?

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Hale Irwin, ganador del US Open de 1974.
Hale Irwin, ganador del US Open de 1974.

Hale Irwin ganó el US Open de 1974 con un resultado de +7 en la famosa ‘masacre de Winged Foot’. Las calles eran tan estrechas, el rough tan denso y los greenes tan duros y rápidos que durante la semana, ante la avalancha de quejas de los jugadores, llegó a preguntársele al presidente de la USGA, Sandy Tatum, si no se estaba tratando de avergonzar a los mejores jugadores del mundo, que se las veían y deseaban para firmar pares. La respuesta de Tatum ha pasado a los anales de la historia del golf. “No estamos tratando de avergonzar a los mejores jugadores del mundo, sólo tratamos de identificarlos”, dijo.

Jack Nicklaus en el US Open de 1974.
Jack Nicklaus en el US Open de 1974.

De acuerdo, seguro que no hay que llegar a tales extremos. Pero es muy cierto que el US Open es esto en esencia, precisamente porque lo fue siempre, desde sus inicios: la última y definitiva vuelta de tuerca a la dificultad en el golf, rozando la mismísima caricatura, el drama exagerado, el valle de lágrimas o el purgatorio del golfista. En este sentido nos marchamos de Erin Hills con cierta decepción, aunque el torneo ha sido memorable, porque en realidad todos los Grandes lo son.

Sólo resta comprobar si se trata de una excepción, de una mala pasada que la meteorología le ha gastado a la USGA (poco viento en un paraje ventoso por naturaleza y demasiada agua que reblandecía los greenes) o si realmente es la confirmación o el arranque de una decidida tendencia. En Shinnecock Hills, dentro de doce meses, quizá obtengamos la respuesta. Seguro que entre la masacre de 1974 y la versión light de 2017 hay un término medio sobresaliente.

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