Inicio Blogs María Parra La felicidad es enorme tras dos años y medio muy duros

La felicidad es enorme tras dos años y medio muy duros

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María Parra sonríe con el trofeo de campeona del IOA Invitational. © Symetra Tour
María Parra sonríe con el trofeo de campeona del IOA Invitational. © Symetra Tour

Hola a todos desde Miami. Estoy en mitad (o casi) de mi regreso a casa tras la victoria en el Symetra de Atlanta. De Miami voy a Lisboa y desde allí a Málaga. Espero estar en casa antes del mediodía de mañana. ¡Qué ganas!

Lo primero que quería hacer es dar las gracias a todos por vuestro apoyo. Ha sido increíble la cantidad de mensajes que me han llegado al teléfono y en las diferentes redes sociales. Por mucho que una esté fuera de casa, es imposible no sentirse querida y arropada por vosotros. Millones de gracias. Sois muy grandes.

Ha dado la casualidad, pero no me imagino una mejor manera de celebrar la primera victoria en el Symetra que llegando mañana a casa

La palabra que define cómo me siento ahora mismo es feliz. FELIZ, con mayúsculas. Estoy muy contenta. Admito que aún lo estoy asimilando. Ayer, hasta que llegué a la habitación del hotel casi no me había dado cuenta de lo que había pasado. Estaba como en una burbuja.

Ayer, hasta que llegué a la habitación del hotel casi no me había dado cuenta de lo que había pasado. Estaba como en una burbuja

La satisfacción es enorme porque han sido dos años y medio muy duros. Estaba pegando bien a la bola, seguía siendo la misma, pero los resultados no salían y no sabía por qué. Lo único que tenía claro es que no me encontraba cómoda en el campo. Ahora sí, pero sinceramente no sé muy bien decir qué ha cambiado. Seguramente será la experiencia, el tiempo, el aprendizaje. El cambio fue muy brusco cuando pasé de ser amateur a tener estatus de la LPGA. Fue todo muy rápido y cuesta asimilarlo. Igual fue eso, quién sabe. Sinceramente, no tengo la respuesta clara.

María Parra sonríe con el trofeo de campeona del IOA Invitational. © Symetra Tour
María Parra sonríe con el trofeo de campeona del IOA Invitational. © Symetra Tour

Lo único que sí me di cuenta es que mi estilo de juego había cambiado un poco. Yo siempre he sido una golfista agresiva. Mi característica en el campo es que busco bandera y hago muchos birdies. Es cierto que también caen bogeys, pero es mi manera de jugar. En este tiempo atrás, sin embargo, notaba como de repente, sin planteármelo, al menos de manera consciente, había dejado de tirar a bandera y estaba buscando centro de green y dos putts. Y claro, así es imposible estar arriba. Ahora vuelvo a dejarme muchas opciones buenas de birdie. Me reconozco más. Ahora sí me siento muy cómoda después de trabajar muy duro este invierno con mi entrenador, Juan Antonio, y Jaime, que ha estado ahí cada día ayudando. ¡Muy grandes!

El cambio fue muy brusco cuando pasé de ser amateur a tener estatus de la LPGA. Fue todo muy rápido y cuesta asimilarlo. Igual fue eso, quién sabe. Sinceramente, no tengo la respuesta clara

Alguien pensará que igual era cierto miedo por el cambio tan brusco en mi vida, pero yo no creo que esa sea la palabra. Ninguna jugadora sale con miedo al campo de golf cuando sabes cómo pegar a la bola. Por eso os digo que no sé qué ha sido, pero por alguna razón no estaba cómoda.

María Parra sonríe con el trofeo de campeona del IOA Invitational. © Symetra Tour
María Parra sonríe con el trofeo de campeona del IOA Invitational. © Symetra Tour

En cualquier caso, lo mejor de todo este tiempo regularcillo ha sido que he aprendido un montón y he cogido mucha experiencia. Todo esto me está ayudando. Conozco mejor los campos y estoy más hecha al día a día de un circuito donde compites muchas semanas seguidas. Por suerte somos un grupo grande de jugadoras, entre las españolas y las latinas, que nos apoyamos mucho, somos una familia, pero aún así es difícil estar tanto tiempo lejos de casa.

En este tiempo atrás, sin embargo, notaba como de repente, sin planteármelo, al menos de manera consciente, había dejado de tirar a bandera y estaba buscando centro de green y dos putts. Y claro, así es imposible estar arriba. Ahora vuelvo a dejarme muchas opciones buenas de birdie. Me reconozco más. Ahora sí me siento muy cómoda después de trabajar muy duro este invierno con mi entrenador, Juan Antonio

En cuanto a la victoria, menos mal que entró el putt en el quinto hoyo de desempate. Había tenido opciones antes, pero no sé qué pasaba, era como si la caída estuviera jugando conmigo. Tiré el mismo putt tres veces y las tres cayó de manera distinta. En el último me dije “éste tiene que entrar, vamos, Celia ayúdame” (en referencia a su gran amiga Celia Barquín). ¡Y entró! Me encontré muy tranquila todo el día y creo que fue de gran ayuda que me hizo de caddie un tío de Jaime (su novio) que vive en la zona. Hablamos mucho y me ayudó a relajarme.

La victoria es muy importante, pero tengo clarísimo que aquí no hay nada hecho. Sólo llevamos seis torneos y son 23 en el calendario. Ahora mismo estoy tercera en el ranking del Symetra, pero aquí rápidamente bajas o subes posiciones y ni te enteras. Hay que seguir jugando bien y haciendo buenos resultados. El gran objetivo sigue siendo acabar el año entre las diez primeras y lograr la tarjeta del LPGA Tour. Hay que seguir igual.

Tiré el mismo putt tres veces y las tres cayó de manera distinta. En el último me dije “éste tiene que entrar, vamos, Celia ayudáme”

Esta semana hago un paréntesis para jugar en La Reserva. La verdad es que no ha sido una decisión fácil, ya que me salto un torneo del Symetra, pero el triunfo ayuda a tomármelo con más tranquilidad. Por otro lado, se juega en mi casa, con mi gente, al lado de mi pueblo, y no me lo podía perder por nada del mundo. Cuando iba andando por Guadiaro todos me decían: “María, te veremos en La Reserva”. Y yo, por supuesto, les decía que “sí”.

Ha dado la casualidad, pero no me imagino una mejor manera de celebrar la primera victoria en el Symetra que llegando mañana a casa. ¡¡Qué suerte!! Por cierto, que el viaje es largo y una paliza, pero tengo muchas ganas de jugar en La Reserva y lo voy a dar todo por hacerlo lo mejor posible