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Noche de terror en Hamburgo

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Aquí os dejo una foto que me hice el lunes por la tarde en Hamburgo, antes del episodio nocturno... © Pep Anglés
Aquí os dejo una foto que me hice el lunes por la tarde en Hamburgo, antes del episodio nocturno... © Pep Anglés

Estoy en mi habitación de hotel en Hamburgo, son las cuatro de la mañana y me encuentro profundamente dormido. De pronto, oigo un ruido y me despierto. Cuando me acuesto tengo la costumbre de cerrar todo a cal y canto para que no entre nada de luz. Está todo muy oscuro, no veo nada, así que me doy la vuelta e intento conciliar de nuevo el sueño.

Pasan dos o tres minutos y vuelvo a escuchar un ruido. Esta vez me pongo un poco más alerta, levanto ligeramente la cabeza y trato de ver si pasa algo en mi habitación. No veo casi nada, aunque con los ojos entreabiertos diviso al fondo, junto al escritorio, la silueta de una persona. Me asusto un poco, pero mi cabeza niega lo que ve. Agarro un cojín, me lo pongo en la cara y me doy la vuelta para seguir durmiendo pensando que son imaginaciones mías o algo que me ha parecido ver en la oscuridad de la habitación pero que no es real. Simplemente, decidí no dar  crédito a lo que me parecía haber visto.

Al cabo de un minuto, aún despierto, se produce otro ruido. Ya no aguanto más. Sé que no será nada, pero salgo de la cama. La sombra extraña junto al escritorio sigue estando allí, me acerco y cuando mis ojos se acostumbran a la oscuridad veo que, efectivamente, es una persona. No distingo perfectamente, pero sí lo suficiente para saber que es un adulto y que no lleva mucha ropa. Me quedo paralizado por el terror y pego un grito. El hombre sale corriendo de mi habitación. Yo no me puedo creer lo que acaba de pasar.

Entre asustado e incrédulo, me quedo parado, sin saber qué hacer, pensando si lo que ha pasado es real o forma parte de un sueño, o qué narices es esto. Intento calmarme y dormir de nuevo. Pese a lo que acaba de ocurrir estoy tranquilo. Al día siguiente tengo que trabajar y no puedo escatimar el descanso. Lógicamente, tardo una hora y media en quedarme dormido. Son ya la seis de la mañana cuando me vence el sueño.

Al despertar por la mañana, lo primero que he hecho es ir a la recepción del hotel y contar lo que ha pasado. Me han dicho que revisarán las imágenes de las cámaras de seguridad para saber qué ha podido ocurrir. Me parece increíble todo. Jamás me había pasado algo parecido. He pensado en cambiar de habitación, pero me da más pereza tener que trasladar toda la ropa. Lo que sí haré hoy, por supuesto, es echar el pestillo. No sé si alguna vez os habrá pasado a vosotros algo parecido, imagino y deseo que no, porque es muy inquietante.

Os cuento esto poco antes de empezar la sesión de trabajo, preparando el Porsche European Open que arranca esta semana. Tengo muchas ganas. He trabajado duro el último mes, tanto física como técnica y mentalmente y confío en que lleguen los buenos resultados. Será un torneo muy especial para mí, ya que es la primera vez que mi padre me va a ver en directo en el European Tour. Esperemos que el episodio de ayer no sea más que un augurio de que en el Porsche me van a pasar cosas también excitantes en lo deportivo.

Todo lo que he aprendido en mi primer año en el Tour