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Al Pirata se le escapa el gran botín del Super 6 en la última brazada…

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Ryan Fox posa con el trofeo de campeón en el World Super 6. © Golffile | Naratip Srisupab
Ryan Fox posa con el trofeo de campeón en el World Super 6. © Golffile | Naratip Srisupab

Adrián Otaegui ha firmado un domingo extraordinario. No ha ganado, cierto, pero el regusto amargo de la derrota ante Ryan Fox en la final del ISPS Handa World Super 6 no debe oscurecer otra actuación mayúscula del donostiarra en match play. Al Pirata sólo le faltó la última brazada para llevarse el gran botín.

Adrián ha estado jugando nueve horas seguidas hoy al golf en Australia y en ocho de ellas ha ido como un reloj, dejando en la cuneta a un rival tras otro, a veces remontando, como ante Minwoo Lee o Per Langfors, y otras dominando con aplomo, como hizo ante Daniel Gale y, sobre todo, en la semifinal frente a Scott Vincent. Su putter estaba siendo demoledor.

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En el cómputo global, de hecho, ha jugado mejor que Ryan Fox en esta última jornada. Si el torneo hubiera sido stroke play en esta ronda final y todos hubieran salido empatados, seguramente el triunfo habría sido para Otaegui. A los puntos se lo habría llevado. Su parcial hasta la final ha sido de nueve bajo par en 21 hoyos. Aunque no sea exacto, ya que hay putts que se conceden y no se puede hacer las cuentas como en el stroke play, sí sirve hacerse una idea de cómo ha jugado. Fox, por su parte, ha llegado a la final con un parcial de tres bajo par en 21 hoyos, y eso que jugó una ronda menos porque estaba exento del primer cruce.

Adrián Otaegui durante la tercera ronda del ISPS Handa World Super 6 Perth. © Golffile | Naratip Srisupab
Adrián Otaegui durante la tercera ronda del ISPS Handa World Super 6 Perth. © Golffile | Naratip Srisupab

En cualquier caso, ya sabemos cómo es el match play. Hay que ser mejor que el rival que tienes enfrente en el momento que te mides a él y lo demás importa más bien poco. Y lo cierto es que el juego de Adrián, tras ocho horas sublimes, se ha desajustado en la gran final. ¿La razón? Pues seguramente ni el propio Adrián la sabrá ahora mismo. Es la esencia del golf.

No ha estado fino en el duelo contra Fox. No ha cazado ninguno de los cuatro greenes que ha jugado y sólo ha cogido la calle del 3. El neozelandés ha estado sólido, firme, pero tampoco ha necesitado una actuación fuera de categoría. Ha pegado largo y duro, ha hecho una gran recuperación en el 1 y el resto ha sido mantenerse en juego siempre con el viento a favor. En estos duelos a seis hoyos, perder los dos primeros como hizo Otaegui se paga caro, ya que el margen de reacción es mínimo.

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Sea como fuere, Adrián rubrica una gran semana de golf y deja atrás un inicio de año cuyos resultados arrojaban algunas dudas. Dudas, por cierto, para los que lo veían desde fuera, ya que él siempre se ha mostrado tranquilo y convencido de que el trabajo que estaba haciendo acabaría dando sus frutos. Y así se está viendo ya…

Al Pirata se le afila el colmillo cuando llega el cuerpo a cuerpo…

Este segundo puesto es el tercero de su carrera en el European Tour, después del Lyoness de Austria en 2016 y el Volvo China Open del año pasado. Consigue un importante impulso en la Race to Dubai, para colocarse alrededor del top 25 y, sobre todo, ascenderá varias posiciones en el ránking mundial. Según lo que ocurra esta noche en el Genesis Open, Adrián podría meterse entre los 64 mejores del mundo, lo que supondría ocupar una plaza provisional en el WGC Dell Match Play y abrirse una puerta a meterse en el Masters de Augusta si lo hace bien en las próximas citas en el European Tour.

El plazo para estar entre esos 64 mejores se cierra el 18 de marzo, justo después del Kenya Open. Por lo pronto, está apuntado para jugar en Omán y en Qatar con el objetivo de asegurar su posición. Para clasificarse para el Masters debería ingresar entre los 50 mejores del mundo el lunes previo a Augusta. Quedan cinco semanas para lograrlo. Obviamente, meterse en el WGC Match Play sería un impulso importantísimo para lograr este objetivo.

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Por su parte, la victoria de Ryan Fox es la crónica de un triunfo anunciado. El neozelandés hace tiempo que viene avisando. Tiene una pegada descomunal y le sobra carácter. No sería de extrañar que lo veamos en breve entre los 50 mejores del mundo. Es su primer triunfo en el European Tour después de más de diez top ten acumulados. En tercera posición acabó Paul Dunne y cuarto fue Scott Vincent.

Consulta aquí los resultados finales