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“Papá, hoy he jugado con un chico americano que va a ser top ten mundial”

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Brooks Koepka. © Golffile | Fran Caffrey
Brooks Koepka. © Golffile | Fran Caffrey

Nos metemos en una cápsula y hacemos un viaje en el tiempo. No es el DeLorean, pero casi. Introducimos datos: 27 de septiembre de 2012. Esta vez no nos acompaña Marty McFly o Doc. Nuestro maestro de ceremonias es Sergio González García. Pulsamos el botón rojo y aparecemos en Tarragona, en La Graiera, tee del 1. Son las 8.45 de la mañana.

– Hola, soy Sergio, encantado.

– Hola, soy Brooks, un placer.

– Hola, soy Matthew, mucha suerte.

Es el tercer partido de la primera jornada del Challenge de Catalunya. Sergio es nuestro protagonista, profesional de Barcelona nacido en Sabadell en 1986; Matthew es Southgate, golfista del European Tour y Brooks es Koepka, vigente campeón del PGA Championship, Número 1 del mundo, etcétera…

Sergio González García, en un torneo del Challenge en Madrid en 2013.
Sergio González García, en un torneo del Challenge en Madrid en 2013.

“Recuerdo que el día antes, con mi amigo Adrián Sánchez, profesional también y que esa semana estuvo de caddie conmigo, estuvimos viendo los emparejamientos y nos sorprendió mucho que jugáramos con un americano. No era lo habitual. Adrián se estuvo informando y me dijo que no había hecho mucho todavía, pero que había estado en la Universidad de Florida y sin ser una estrella no le había ido mal”, asegura Sergio echando la vista siete años atrás.

“Recuerdo que al ver los tee times nos sorprendió mucho que nos tocara con un americano y nos informamos sobre él”

Lo cierto es que no tardó en darse cuenta de que Koepka era un jugador diferente y muy especial. “En el primer hoyo pegó un rabo a la izquierda, el único que le vi dar en todo el día, y sacó el par. No lo conocía de nada, pero ese primer día me impresionó muchísimo. Era espectacular. La Graiera es un campo técnico, estrecho, de colocar, y él salía siempre con el driver. Yo no iba corto, pero en cada hoyo me sacaba unos 20 metros. No sólo pegaba largo, sino que era muy recto”, afirma.

Koepka hizo ese día 68 golpes, con cuatro birdies y ningún bogey. Se colocó decimotercero. No parecía un resultado de otro planeta, pero para Sergio fue suficiente con lo que vio. Al acabar los 18 hoyos, se miraron él y Adrián y estaban de acuerdo en que habían jugado con un golfista tocado por una varita. “Ahora es fácil decirlo y parece que estoy vacilando, pero prometo y que cuando llegué a casa tras la primera vuelta les dije a mis padres: acabo de jugar con un chico americano que telita… Cómo juega al golf. Estoy seguro de que va a ser top ten mundial”, afirma a Ten Golf.

“La Graiera es un campo técnico, estrecho, de colocar, y él salía siempre con el driver. Yo no iba corto, pero en cada hoyo me sacaba unos 20 metros”

El drive de Koepka siempre ha sido impresionante, pero también se le quedó grabado en la retina a Sergio el putter. “Movía el putt de una manera espectacular, era impresionante verle en los greenes”, señala. Físicamente también ha cambiado bastante. “Era alto y poderoso, pero no estaba tan cachas como ahora. Yo diría que de entonces hasta ahora ha debido poner unos 20 kilos de músculo… y así le pega”, precisa.

“Ahora es fácil decirlo y parece que estoy vacilando, pero prometo y que cuando llegué a casa tras la primera vuelta les dije a mis padres: acabo de jugar con un chico americano que telita… Cómo juega al golf. Estoy seguro de que va a ser top ten mundial”

El segundo día aún fue más intenso. Southgate sufrió una indisposición y se retiró cuando quedaban cinco hoyos. Sergio pudo ver más de cerca si cabe a Koepka. “Nunca olvidaré un hierro 4 que pegó ese día… Salió la bola altísima y recta como una vela, no se movió nada y la dejó a un palmo del hoyo. Tal y como lo estoy contando lo estoy viendo de nuevo… Qué bárbaro”, afirma.

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Jugaron dos días juntos, pero no hablaron demasiado. “Era exactamente igual que ahora. Iba muy a lo suyo, sin interaccionar casi con nosotros. No hablamos prácticamente. Me dio la sensación de que tenía las ideas muy claras, que sabía perfectamente a lo que había venido a Europa. Su objetivo era ir ascendiendo rápido para regresar a Estados Unidos”, explica.

Sergio González se hizo profesional con 21 años y estuvo compitiendo en el Peugeot Tour y el Alps Tour, donde cosechó algún que otro top ten. Se formó en el campo público de Sant Joan, aunque después al hacerse profesional entrenaba en el Prat, que le pillaba cerca de casa. Es de la generación de Marc Pérez y Pablo Larrazábal. A los 27, tras un año dando clases, decidió dejar el golf a un lado, al menos el profesional, ya que nunca ha dejado de jugar. Está trabajando com administrativo en una empresa, aunque su sueño es volver a competir. El gusanillo sigue ahí. “Siempre recuerdo jugadores muy buenos con los que he tenido la oportunidad de jugar en el Alps o en el Challenge, como Alex Levy o Victor Dubuisson, aunque eso sí, el que más me impresionó con diferencia fue Brooks Koepka”.

Koepka logró en aquel Challenge de Catalunya su primera victoria como profesional. El resto de la historia ya la conocen…