Inicio Masters de Augusta Masters de Augusta 2018 El grave error táctico que cometió Rory McIlroy

El grave error táctico que cometió Rory McIlroy

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Rory McIlroy y Patrick Reed.
Rory McIlroy y Patrick Reed.

La presión es para el líder que tiene tres golpes de ventaja”. Esta frase, que hasta puede ser inocente, quizá fue el mayor error táctico que cometió Rory McIlroy durante toda la semana del Masters de Augusta. La pronunció el sábado por la noche al terminar la tercera jornada. Bill Reed, nada más escucharla, se giró a su mujer Jeannette en el sofá y lo sentenció. Era el último empujón que necesitaba su hijo para ganar el Masters.

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La relación entre Reed y sus padres es inexistente. De hecho, no se hablan desde hace seis años y ni siquiera conocen a sus dos nietos, pero nadie conoce mejor a un hijo que sus padres. El ganador del Masters se alimenta de este tipo de comentarios. Su padre lo tiene muy claro. “Sabía perfectamente que Patrick estaba viendo ese comentario de Rory, y si no lo estaba viendo él, seguro que sus suegros o su mujer se iban a encargar de decírselo. Esto es lo único que necesita Patrick. Es su gasolina. Nunca hagas que Patrick se enoje, si dudas de él y dices que no puede hacer nada, es todo lo que él necesita para dar lo mejor de sí. Y por si necesitaba algo más, ahí estaban los comentaristas de televisión y muchos aficionados diciendo que el favorito era Rory y otros…”, explica en declaraciones a la ESPN (no se pierdan el artículo completo).

“Fue un error donde McIlroy comenzó a cavar su propia tumba”

Si alguien tiene alguna duda de cómo se motivó Reed con las palabras de McIlroy, sólo necesita echar un vistazo a su expresión el domingo durante la rueda de prensa como campeón del Masters cuando le recordaron las palabras de Rory. “Esbozó una pequeña sonrisa en su rostro. No había duda. Fue un error donde McIlroy comenzó a cavar su propia tumba. Yo no lo habría hecho. Es obvio que Patrick iba a estar nervioso el domingo, pero por enorme que sea la dimensión del acontecimiento, nunca será suficientemente grande para él”, afirma su padre.

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El domingo, en plena vuelta, confirmó sus sospechas en cuanto vio la cara afilada de Patrick. “Se le veía en su mirada que podría jugar mejor o peor, pero que cuando tuviera que meter un putt importante, de los que no puedes fallar, no se le iba a escapar. Él se iba a encargar de no permitir que nadie le arrebatara la Chaqueta Verde”, afirma.

“Es su gasolina. Nunca hagas que Patrick se enoje, si dudas de él y dices que no puede hacer nada, es todo lo que él necesita para dar lo mejor de sí”

A Reed no le quita el sueño no ser el ojito derecho del público

Esta historia, obviamente triste por las desavenencias de la familia, explica perfectamente el perfil del flamante campeón de Augusta. Un hijo es siempre un hijo. Sus padres y su hermana lo celebraron por todo lo alto en su casa de Augusta, a unos pocos minutos del campo. “Nos abrazamos todos y lo celebramos a lo grande, fue precioso y muy emocionante, aunque me faltó el abrazo a mi hijo”, comenta con tristeza Bill, quien se disfraza cada vez que quiere ver jugar a Patrick en directo para pasar de incógnito, ya que lo vetaron acudir a los torneos. Ojalá algún día puedan darse ese abrazo que faltó el domingo del Masters.