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Lo que Jon aprendió de Tiger en Augusta y ya es su mantra para el PGA

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Jon Rahm y Adam Hayes, hoy durante la ronda de prácticas. © JMC
Jon Rahm y Adam Hayes, hoy durante la ronda de prácticas. © JMC

No hay vuelta de golf de la que Jon Rahm no extraiga conclusiones. Es analítico como pocos. Se fija en los pequeños detalles y tiene intuición. Si algo le puede venir bien, lo incorpora rápido. Si algo no le sirve, no tarda ni dos segundos en descartarlo. Si encima esa ronda de golf es con Tiger Woods, se pueden imaginar, la cantidad de información es ingente.

Jon jugó el jueves y el viernes del Masters de Augusta con Tiger. Era la primera vez. Nunca antes habían jugado juntos en un torneo stroke play. Además, era un Masters. Y no, no fueron dos vueltas más de golf, ni se quedó en la anécdota de todo lo que rodea a Woods. Jon escrutó al gran campeón, lo analizó y sacó conclusiones, mucho más cuando dos días después veía cómo era precisamente Tiger quien se ponía la Chaqueta Verde.

La primera conclusión es que el Masters no se gana el primer día y la segunda es que hay que sujetar la ambición con las riendas bien firmes. “No hay que tener avaricia y querer hacer más de la cuenta cuando estás en problemas. Hay que minimizar los errores. Tener calma. El Masters no se gana el primer día y no hay que jugar perfecto para lograr la victoria. Yo vi a Tiger fallar golpes, le vi fallar putts, pero siempre se las arreglaba para darse una opción de salvar el par y nunca hizo un doble bogey”, explicaba hoy después de jugar por primera vez en su vida Bethpage Black, un recorrido donde las liadas importantes pueden estar a la orden del día.

A Jon le gustó mucho lo que vio de Tiger y ya lo ha incorporado. Plis, plas. De hecho, va a ser su mantra esta semana. No sólo ha agarrado por el cuello lo que aprendió, sino que se lo ha grabado a fuego como hoja de ruta en el PGA Championship. “La clave esta semana será no tener avaricia, minimizar los errores y cazar muchos greenes. Hay que pegar muy fuerte y muy largo, pero sobre todo, minimizar los errores. Quien esté arriba en la estadística de greenes en regulación peleará por ganar el torneo. Más que como un PGA, se va a jugar como un US Open”, afirma el golfista de Barrika, que pegará el driver en todos los pares 4 y 5 menos en el 2 y, según el viento, el 6.

Rahm está en su salsa. Le ponen los retos complicados y Bethpage es uno de los más difíciles que puede afrontar un golfista. De hecho, el vasco lo coloca a la altura de Oakmont. “Me motiva mucho este tipo de torneos y de escenarios. Obviamente, si juego bien me gustará más, pero ya veremos”, afirma. En este sentido, no hay muchas dudas, Jon viene de ganar lo último que ha jugado y no le pone muchas pegas a su estado de forma. “Me encuentro bien, físicamente estoy muy bien y me siento cómodo en el campo”, señala, aunque rápidamente matiza: “pero ojo, que el Zurich Classic no tiene nada que ver con esto… Fue por parejas y un campo que no se parece en nada a éste. Allí no había rough…”, señala.

Después de firmar más de 300 autógrafos en el green del hoyo 18, tras jugar una ronda completa de prácticas, se adentra en la casa club de Bethpage para devorar el almuerzo con una idea grabada en su cabeza: “prohibida la avaricia y minimizar los errores”.

Aquí les dejamos las declaraciones completas de Jon Rahm…

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