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Guía definitiva de este US Open (en castellano)

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Rafa Cabrera Bello y Sergio García caminan por Erin Hills este miércoles. © USGA/Darren Carroll
Rafa Cabrera Bello y Sergio García caminan por Erin Hills este miércoles. © USGA/Darren Carroll

A modo de necesaria introducción:

– Quedan unas horas para que comience la 117ª edición del US Open. Han pasado 122 años desde que el inglés Horace Rawlins ganara la primera edición en el Newport Country Club (1895), el primero de los 85 jugadores distintos que han inscrito su nombre en tan exclusivo palmarés. No hace falta recordarlo: ninguno de aquellos 85 campeones era o es español, así que sólo nos queda ver si en esta ocasión se puede romper el maleficio. En las últimas ocho ediciones el ganador del US Open ha sido un campeón primerizo en el evento (Glover, McDowell, McIlroy, Simpson, Rose, Kaymer, Spieth y Johnson). A Sergio García, Jon Rahm y Rafa Cabrera Bello no les iría nada mal que se mantuviera la racha para ir cerrando círculos…

Y ahora vayamos al grano. Esta guía en castellano de este US Open tiene que ver con el hecho de haber acribillado a preguntas a nuestros jugadores para que nos describan y definan de la mejor manera lo que vamos a encontrarnos:

– Erin Hills, el escenario que se estrena en la amplísima rotación del torneo, juega un poco al despiste con todos. Primera gran máxima que hay que tener en cuenta para esta semana: puede que este US Open sea el menos estresante de la historia para los jugadores cuando se suben al tee. Este golpe, de vital importancia, no intimida tanto como lo hace normalmente en esta cita. La razón es obvia: el rough de festuca, puro heno bien alimentado, es mortal de necesidad, pero las calles son muy anchas, demasiado incluso después de los sorprendentes recortes de hierba que la USGA ha ordenado esta misma semana. Los jugadores entienden que incluso así algún drive se puede fallar, en cuyo caso se paga el peaje y a otra cosa, pero no les costará demasiado hacer borrón y cuenta nueva: saben que incluso un drive que sólo sea decente, encontrará el fairway.

El rough de festuca de Erin Hills. © Golffile | Eoin Clarke
El rough de festuca de Erin Hills. © Golffile | Eoin Clarke

– Dicho lo dicho, ya se pueden ustedes imaginar que no todo es un camino de rosas desde el tee, así que apunten estos hoyos, porque son las salidas más complicadas del campo: 4, 11, 12 y 14.

– ¿Esto es entonces un US Open o qué demonios es? Mucha tranquilidad, que nadie se acelere: de alguna manera tiene que equilibrar la USGA la ecuación para que el US Open no se gane con -15, eso lo tiene todo el mundo clarísimo. La USGA tiene dos maneras de hacerlo y los jugadores dan por hecho que ambas se pondrán en práctica. Una es bien sencilla: la posición de las banderas, porque estos greenes, gigantes algunos de ellos, ofrecen posibilidades realmente puñeteras. Y otra es el famoso rulo: ya puede llover, que la USGA pasará el rulo las veces que haga falta para al menos tener los tapetes vertiginosos de velocidad.

– A medida que se va jugando, el campo va gustando más, esta es otra de las cuestiones que se ha ido desvelando con el transcurrir de los días. Y eso a pesar de los bunkers, que no terminan de convencer a nadie porque dan demasiadas concesiones a la estética pura, hasta el punto de dibujar formas que rozan el ridículo (lenguas de arena de apenas dos palmos de ancho, por ejemplo) y que pueden llegar a penalizar excesivamente sin venir a cuento.

Vista del hoyo 18 de Erin Hills. © Golffile | Eoin Clarke
Vista del hoyo 18 de Erin Hills. © Golffile | Eoin Clarke

– Especialmente interesantes son los segundos nueve hoyos de Erin Hills. O para ser más exactos, los últimos diez hoyos, para incluir en el paquete al hoyo 9, un par 3 muy corto que va a dar mucho juego y que vuelve a ser una bella demostración de que no hay por qué forzar las distancias para hacer hoyos que supongan un auténtico reto, incluso para los mejores profesionales de mundo.

– Las previsiones de viento no son alarmantes para los jugadores, pero si por lo que sea finalmente sopla más de lo previsto, entonces Erin Hills puede convertirse en un pequeño infierno, porque realmente es un campo muy largo si se juega desde atrás del todo.

– El hoyo 15 puede dar mucho espectáculo si la USGA se decide a adelantar el tee al menos un par de días (seguro que lo hace antes o después), porque los pegadores pueden caer fácilmente en la tentación de lanzarse a por el green. Veremos. Aunque hay extraterrestres para todo: hoy Rory McIlroy se ha dejado una opción muy clara de eagle pegando desde atrás y tenía 300 metros al principio del green. La locura. Sergio y Rafa, que iban jugando con el norirlandés, dan buena fe del hecho.

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