Inicio US Open US Open 2018 El caos de tráfico llena de angustia el US Open

El caos de tráfico llena de angustia el US Open

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Jordan Spieth, hoy en Shinnecock Hills. Copyright USGA/Jeff Haynes
Jordan Spieth, hoy en Shinnecock Hills. Copyright USGA/Jeff Haynes

Michael Greller se acerca a Jon Rahm hoy en el chipping green y le pide disculpas. Jordan Spieth no había llegado el lunes a tiempo al tee del 1 para jugar con él. Un jugador se queda sin caddie una mañana entera porque su socio no llega a la hora convenida. Ni una hora después. Ni dos. Cuando aparece está lívido, sin resuello y jurando en arameo.

Otro golfista lleva una hora y media enchufado al wifi del players lounge desentrañando google maps. Ya ve carreteras donde sólo hay arrugas en el mapa o pelos pegados a la pantalla. Está buscando un camino alternativo desde su hotel para llegar a Shinnecock Hills. Es la angustia de este US Open. Una angustia verdadera. No se habla de otra cosa.

Un sargento de la policía de la zona se ha visto obligado a poner en las redes sociales que no, que no llamen más, que no hay ningún accidente alrededor del campo, que es el tráfico ‘normal’. No estamos en el nuevo Triángulo de las Bermudas, pero casi… El tráfico habitualmente en Long Island es terrorífico y con el torneo se ha convertido en un caos. La preocupación es evidente.

Un aficionado siguiendo la jornada de prácticas este martes en Shinnecock Hills. USGA/Jason Miczek
Un aficionado siguiendo la jornada de prácticas este martes en Shinnecock Hills. USGA/Jason Miczek

El asunto es que nadie sabe a qué atenerse. Para el mismo recorrido hay jugadores que, ojo, viniendo desde el hotel oficial, han tardado media hora, una hora o tres horas y media. Señores, estamos en un US Open y hay miedo de no llegar al tee time a tiempo. Miedo real. “Si a mí me dicen que vamos a tardar como máximo una hora, pues vale, me hago el cuerpo, me organizo y no pasa nada, el problema grave es que igual tardas tres horas y entonces ya sí te metes en un lío. O no. Es decir, no te puedes organizar. Aquí la hora punta de tráfico dura entre las seis y las diez de la mañana, así que si tienes la salida, por ejemplo, a las nueve, ¿qué haces? ¿Sales a las cinco de la mañana para llegar a las cinco y media y estar tres horas y media en el campo subiéndote por las paredes, o sales más tarde y te arriesgas a llegar una hora antes o media y romper tu rutina, con la angustia que conlleva”, asegura Rafa Cabrera Bello.

El asunto ha llegado a tal extremo que el jugador canario ha decidido pedir la cuenta en el hotel oficial, donde se encontraba durmiendo, y buscar un nuevo alojamiento. “Hemos pillado una casa mucho más cerca para estar seguros”, afirma. El caos en la intendencia ha provocado una desbandada. La pregunta más repetida en Shinnecock Hills no es “¿y tú cómo ves el rough?”, sino “¿y tú cuánto tardas en llegar aquí?”.

Como decimos, el tráfico en Long Island siempre es problemático, ya que es una península con muy pocas carreteras y alternativas, con lo que prácticamente cualquier vía se acaba convirtiendo en un infame cuello de botella. “Cuando uno sale de casa aquí hay que llevarse la cartera, el móvil y un vaso de medio litro de café bien cargado para aguantar el tráfico”, asegura John, un propietario de un hotel de Aquebogue donde esta semana se quedan varios voluntarios del US Open y Bubba Watson. Su establecimiento está a 18 millas de Shinnecock Hills, un trayecto para el que sin tráfico se pueden invertir treinta minutos y que hoy se tardaba más de dos horas. “En línea recta estamos a cinco millas, cruzando la bahía… Se tarda menos nadando…”, asegura John moviendo de forma histérica su peludo bigote gris entre carcajadas.

La USGA ha tenido que pedir perdón… y paciencia. No se esperaban semejante caos, especialmente desde los hoteles oficiales. Habrá que ver si hay alguna manera de buscarle una solución a este serio problema, pero desde luego no parece fácil. El asfalto no se puede pintar.

Tiger Woods sonríe ante los medios hoy en el US Open. Copyright USGA/Chris Keane
Tiger Woods sonríe ante los medios hoy en el US Open. Copyright USGA/Chris Keane

Y ahora es cuando muchos piensan que aquello de vivir en un barco esta semana, como está haciendo Tiger Woods en su Privacy atracado junto a Shinnecock, no es ninguna excentricidad. “Hay compañeros que pueden perder su tee time esta semana como no tengan cuidado”, aseguraba el propio Woods hoy. Él es casi el único que va a dormir a pierna suelta mecido por el rumor del Atlántico.

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