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Seve y la topera más famosa del mundo

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Ocurrió el 30 de octubre de 1994, domingo, en Valderrama. Se jugaba el Volvo Masters, último torneo de la temporada del European Tour, una especie de fiesta final que reunía a lo más granado del continente. Uno de los mejores campeonatos del año. Más o menos lo que hoy es la Final de la Race to Dubai. Se disputaba la última jornada y se produjo uno de los momentos más polémicos de la historia del golf.

Fue en el hoyo 18, un peliagudo par 4. Seve Ballesteros falla su golpe de salida y se marcha a los alcornoques de la derecha, con tan mala suerte de que la bola se queda justo detrás de un tronco, sin opción de poder jugar hacia adelante. Todo se decide en ese momento. Seve está empatado con Bernhard Langer, que ya estaba esperando en la casa club una vez acabada su vuelta. Es decir, un par de Ballesteros fuerza el desempate, mientras que un bogey entrega la victoria en bandeja de plata al espléndido golfista alemán.

Cuando Seve llega a la bola descubre que se encuentra encima de una pequeña montaña de tierra generada, a su juicio, por la acción de un animal al excavar una topera. El cántabro ve la luz y lo tiene claro. Está convencido de que puede dropar sin penalidad, ya que se trata de una alteración del terreno no natural. Llama al árbitro para hacer la consulta y es entonces cuando se produce una de las escenas más famosas del golf.

La discusión es intensa, enérgica y agria. El árbitro es John Paramor, una de las figuras más respetadas del mundo en esta materia y jefe del European Tour en esta parcela. La escena se prolonga durante más de veinte minutos y Paramor, finalmente, decide no conceder el alivio a Seve.

El genial jugador cántabro no puede hacer más que jugar desde donde reposaba la bola, la saca a calle como puede y su tercer tiro acaba en el búnker. Hace una buena sacada, pero no puede salvar el par y la victoria acaba en manos de Langer.

El enfado de Seve con el árbitro fue mayúsculo y no se pudo contener tras firmar la tarjeta. “Ha sido una venganza personal del juez árbitro inglés, John Paramor”, declaró entonces el cántabro. A su juicio, la decisión del británico estaba influida por una discusión que ambos mantuvieron dos semanas antes en un torneo de Munich. Seve, incluso, anunció que escribiría una carta de protesta al propio European Tour.

Ballesteros nunca pudo ganar el Volvo Masters, uno de los pocos torneos que se le resistieron en su extraordinario palmarés. Al menos, no obstante, se pudo sacar la espina con Valderrama en 1997, cuando siendo capitán de la Ryder Cup logró una victoria que quedó para siempre grabada en los anales de la historia del golf.

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