Inicio Grandes Circuitos European Tour Esta semana podemos divertirnos a costa del sufrimiento de otros…

Esta semana podemos divertirnos a costa del sufrimiento de otros…

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Al señor James Duncan se le ha ido la mano. Es el arquitecto de golf que ha dirigido la remodelación de los 18 greenes del Red course del Royal Golf Dar Es Salam, escenario del Trofeo Hassan II que comienza este jueves. La idea era recuperar en parte la esencia de los greenes diseñados por Robert Trent Jones a principios de los años setenta del pasado siglo, pero tal y como explicaba hoy un jugador de un modo muy gráfico, se ha recuperado esa esencia, pero con exceso de hormonas… Y es que las ondulaciones, muy pronunciadas, y los pequeños montículos (así, literalmente) levantados en los greenes son los auténticos protagonistas desde que los profesionales fueron llegando esta semana.

Hay que señalar que Duncan no ha actuado por su cuenta y riesgo, sino bajo la supervisión del Príncipe Moulay Rachid, y la idea era darle al campo una personalidad especial, única, además de mayor dificultad (todavía más, en un recorrido que ya era uno de los más complicados del año del circuito europeo). Hacer del campo un apasionante reto papa los profesionales. Han ido al límite, sí, y puede que se hayan pasado un poco, más que nada porque muchos de los greenes, tal y como aparecen hoy, no tienen el diseño adecuado para recibir bolas que se están pegando con hieros medios y largos…

Es muy probable, en todo caso, que a ojos del espectador sea interesante y entretenido (más divertido, digámoslo alto y claro) comprobar cómo se las arreglan los profesionales para atacar este problema, para salir de los atolladeros en los que se van a meter. Hasta les han modificado radicalmente el putting green, incluyendo en él ondulaciones y desniveles similares a los que luego se van a encontrar, para que la práctica sea más eficiente.

Y no hay que descartar tampoco que esta gruesa obra, finalizada y rematada en tiempo récord (la presentación del campo es impresionante, una maravilla, como siempre) sea retocada en cuanto se acabe el torneo, limando algunos de los excesos.

De todas maneras, algunos tees se van a adelantar, para que se peguen palos más cortos a semejantes tapetes, sobre todo durante las dos primeras jornadas, por aquello de acabar en tiempo y hora. Y los greenes, que realmente no se pueden poner a más de 10,5, van a estar más húmedos, regados, de lo que era habitual, para que se pueda parar mejor la bola.