
Cita señalada en rojo en el calendario del Challenge Tour. Es un torneo de postín. Reúne a lo mejor del circuito y reparte un jugoso botín que puede ser clave para estar el próximo año por estas fechas jugando en Gleneagles. Es el Rolex Trophy y Jorge Campillo es el único español en este grupo de apenas cincuenta elegidos…
El torneo se disputa en Ginebra, arranca este miércoles y no tiene corte. Las opciones, por tanto, de conseguir un buen cheque que permita asentarse entre los 20 primeros del Challenge son más altas. No todo es jauja, claro. Aquí sólo suman para el ránking los 20 primeros, pero sigue siendo una cita favorable que merece la pena aprovechar.
Campillo llega en un buen momento de juego y confianza, aunque después será el campo quien dicte sentencia. El club de golf de Ginebra es una lujosa instalación a la altura de una de las ciudades más caras del mundo. Un simple vistazo al aparcamiento del campo suizo es suficiente para comprobar que por estos lares no se respira miseria. El recorrido es más bien corto, tal y como explica Campillo a Ten-Golf. “El campo está muy bien, es divertido y se encuentra en buenas condiciones. Eso sí, al ser un campo más bien antiguo (diseño de Robert Trent Jones inaugurado 1972) es muy cortito, por lo que los resultados van a ser bajísimos y el putt va a influir mucho”, explica. El golfista extremeño tiene muy claro dónde puede estar el secreto para firmar un buen resultado. “Voy a tener que estar fino con el putt si quiero estar arriba”, afirma.
Es un torneo diferente, y no sólo porque reúna a los primeros del ránking. “El campo está en la misma ciudad y tiene muy buen ambiente. El torneo se juega tipo Por-Am los cuatro días y el primero de ellos vas acompañado por júniors”, describe Jorge. De hecho, sólo el último día se ordenan los horarios de salida en función de la clasificación. Los tres primeros están ya pre-establecidos. Campillo juega a las 9.20; 13.30 y 8.40.
El año pasado el torneo lo ganó Mark Tullo, aunque en realidad todo apuntaba a una victoria de Matteo Manassero. El italiano la tenía en el bolsillo y se le escapó con dos bogeys en los tres últimos hoyos. Ya ven, el joven muchacho, en lugar de hundirse, lo encajó con una sonrisa. Dos meses después ganaba el Castellón Masters y hoy es el 30º mejor jugador del mundo.
Este Rolex Trophy, por cierto, también ha tenido acento español. Carlos Suneson lo ha ganado en dos ocasiones (1999 y 1995).


