
Ahora respira tranquilo y feliz, pero antes tuvo que tragar mucha saliva para superar una durísima tarde en Italia…
Eduardo de la Riva hizo un quiebro a la mala fortuna con su gran actuación en la Final de la Escuela del Circuito Europeo. Ya había merecido la tarjeta aquella semana de infausto recuerdo en Apulia, pero tuvo que esperar un mes más para conseguirla, ahora sí, en casa, en el PGA de Catalunya.
De la Riva acabó noveno en Girona y se sacó una dolorosa espina que tenía clavada desde el 27 de octubre. Se jugaba la última jornada de la temporada del Challenge Tour. El jugador español necesitaba acabar tercero y lo tenía a tiro. Sin embargo, todo lo que podía salir mal salió aún peor. Lo cuenta el propio Eduardo: «Una de las cosas por la que estoy más contento es por lo que sucedió en Italia. Jugué la última jornada con James Busby. Yo tenía que acabar tercero. Él fue metiendo muchos putts durante todo el día, pero no le di mayor importancia. Llegamos al hoyo 18. Yo tenía un putt de unos cuatro metros para birdie y él tenía unos seis metros para par. Tanto si yo metía como si él fallaba yo acababa tercero el torneo y finalizaba 13º en el Challenge, que es una buena tarjeta. Valían las dos cosas. Pues bien, él lo metió y yo fallé. Acabé cuarto y me quedé fuera del Circuito Europeo por un puñado de euros», relata.
No fue nada fácil encajar aquel palo. «Me quedé muy tocado. Nunca había vuelto de un torneo tan afectado. En aquel momento pensé de todo. Sin embargo, dejé pasar una semana, todos se fue tranquilizando y me puse a entrenar para la Final de la Escuela. Me lo tomé como una nueva oportunidad, peor habría sido no tener otra opción. Sabía que podía conseguirlo porque estaba jugando bien. Así que ahora estoy muy contento. Tenía mucha presión, pero lo conseguí. Este año me lo había currado mucho y es muy gratificante tener esta recompensa», señala De la Riva.
Que la Escuela del Circuito Europeo pone a prueba los nervios de cualquiera es algo ya legendario. Eduardo estuvo metido entre los 25 primeros durante la mayor parte del torneo, sin embargo nunca llegó a estar realmente tranquilo. «La Escuela es muy dura y el Stadium course del PGA de Catalunya es muy complicado. Un swing malo y te caza. Así que realmente no me vi con la tarjeta hasta que cogí el green de dos en el hoyo 18. Ahí respiré tranquilo. Además, no es lo mismo ser noveno, como yo acabé, que decimosexto. Por ejemplo, para el segundo torneo de Sudáfrica de diciembre estoy segundo reserva. Imagino que al final entraré. Si hubiera quedado más atrás igual no entraba, así que cada golpe contaba», afirma.
De la Riva pone un ejemplo muy claro de lo cuesta arriba que se hace todo esa semana. «Es mucho más fácil aguantar la presión de estar para ganar, como a mí me sucedió en el Open de Andalucía este año, que la presión de la Escuela. En Aloha jugué más suelto hasta el final. Aquí tienes tanto que perder que sólo te preocupas de hacer un swing a no fallar», señala.
Todos lo que conocen al jugador barcelonés están convencidos de que no será un jugador de ida y vuelta. Ha llegado al Circuito Europeo para quedarse. Ese es su objetivo, aunque sabe que no será nada fácil. Experiencia, desde luego, tiene. «Yo diría que la tarjeta me llega en el momento que yo he deseado, cuando realmente mi mente ha querido y he trabajado para lograrlo. Estoy preparado para afrontar el año que me viene por delante. Puede ser bonito o duro, quién sabe, pero estoy preparado. Sé lo que estoy haciendo», asegura.
Eduardo tiene los pies en el suelo. A sus 30 años ya ha visto muchas cosas. Por eso, lanza un aviso a navegantes sobre lo que supone sacarse la tarjeta por la Escuela. «La gente piensa que sacarse la tarjeta del Circuito Europeo por la Escuela significa tener ya la tarjeta, pero yo creo que no es así. Lo que realmente supone es abrirte una puerta, darte una oportunidad y si la aguantas la primera temporada entonces ya sí puedes decir que has conseguido la tarjeta. Entonces sí puede elegir tu calendario, diseñar tus torneos…», reflexiona.
Hablamos con De la Riva mientras termina de ultimar la compra de los billetes para Sudáfrica. Se marcha el lunes, sin tiempo que perder. «Voy a jugar todo lo que pueda y a tratar de aprovechar las oportunidades. El objetivo es quedar entre los 110 primeros cuando acabe el año. Es difícil, pero es imposible. Yo me he demostrado, y no hace mucho, que tengo nivel para estar ahí. He estado dos veces para poder ganar en el Circuito Europeo y tengo confianza en que lo puedo conseguir», apunta. Eduardo aprovecha para agradecer a Álex Larrazábal «el magnífico trabajo» que ha hecho durante la final de la Escuela como caddie. «Ha decidido no seguir de caddie y encaminar su vida en otra dirección. Yo voy a trabajar con Job Sugranyes, amigo mío, profesional y un caddie muy bueno que ya estuvo conmigo en el Open de Andalucía», explica.


