
Ni exageración, ni recurso literario. El irlandés Shane Lowry jugará el WGC Accenture Match Play de Arizona por un fabuloso milagro…
Todos los planetas se alinearon a su favor esta semana en Pebble Beach y el remate fue lo que ocurrió entre Fredrik Jacobson y Patrick Reed. El jugador sueco necesitaba acabar, al menos, séptimo en solitario en el AT&T National Pro-Am para superar a Lowry y ganarse la última plaza del primer Campeonato del Mundo de 2013. Y ahí acabó, séptimo. Tenía pie y medio en Arizona. Sólo podía quedarse fuera con un birdie de Patrick Reed en el hoyo 18.
Jacobson comenzó a agitar la botella de champán cuando vio que el joven jugador formado en la universidad de Augusta State mandaba su drive de salida a las rocas de la izquierda. Sin embargo, aún aguardaba mucho drama. Una buena recuperación y un fabuloso tercer tiro permitieron a Reed acabar con un birdie extraordinario, empatar en la séptima plaza con Jacobson y dejar al sueco fuera del Accenture. De paso, metió a Lowry. La diferencia entre el irlandés y el nórdico ha sido de 0,0002 en el ránking mundial. Increíble.
Pero hay más motivos para pensar que lo ocurrido con Lowry es un milagro. El irlandés ocupa el puesto 65º, con lo que se quedaría fuera del Accenture de no ser porque Phil Mickelson ya anunció que ese fin de semana prefería estar con la familia a jugar en Arizona. Se corre un puesto y entra Shane.
Más cosas que sucedieron para que Lowry juegue el Accenture…
– Si Chris Kirk hubiera ganado el torneo, el irlandés se quedaba fuera. Acabó segundo.
– Si Jimmy Walker hubiera quedado segundo en solitario, Lowry también se hubiera quedado fuera. Acabó tercero.
Está claro que el destino se ha puesto de parte de Lowry en esta ocasión. No olviden apostar unos eurillos por él en el Accenture. Tanta casualidad no parece normal.


