Inicio Grandes Circuitos DP World Tour Cuando todo se ve de color de rosa… (I)

Cuando todo se ve de color de rosa… (I)

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Miguel Ángel Jiménez, José María Olazábal, Álvaro Quirós, Gonzalo Fernández Castaño, Nacho Garrido y Alejandro Cañizares.

Debuta mañana en Abu Dhabi el grueso de la Armada española en la temporada 2011…

Atrás quedan unas intensas vacaciones y la siempre esforzada vuelta al trabajo y los entrenamientos. Cada cual, en sus cuarteles de invierno (nunca mejor dicho), ha trazado estrategias y calendarios, ha proyectado objetivos y ha buscado su particular 'piedra filosofal' del golf para pulir defectos o errores. Ahora, cuando todo se ve del color de rosa que tiñe casi siempre el reinicio, es un buen momento para pasar revista a la élite de nuestro golf.

Se trata de un análisis de expectativas, recogido en apuntes muy concretos y basado en sus últimas experiencias, en su evolución, en sus 'confesiones' a pie de putting green y en la propia observación del periodista.

MIGUEL ÁNGEL JIMÉNEZ. Cumplió 47 años el pasado 5 de enero, pero él ya ha demostrado que es un error mirar su DNI con escepticismo. Su línea de trabajo y motivación no ha cambiado. Lo importante es eso, precisamente: él no siente que todavía haya dado todo. De reojo, como es lógico, mira más a los 'majors', sobre todo Masters y British. Ése sí sería un remate redondo. Si acaso, cuidará con más esmero aún su trabajo de estiramientos y mantenimiento en el gimnasio.

JOSÉ MARÍA OLAZÁBAL. Su objetivo más o menos evidente, más o menos inconfesable es… volver a ganar. Tal y como lo leen. No se trata de un objetivo que le presione en el día a día ni le quite el sueño. Pero ahí está. El calendario lo marcarán su estado físico y sus obligaciones como capitán de la Ryder. Por descender a un punto más concreto, él siente que todavía tiene que decir algo en el Open a mediados de julio… Estar allí será prioritario.

ÁLVARO QUIRÓS. En su ambicioso y exigente balance de vacaciones ha concluido que una línea de trabajo muy clara debe seguir siendo la mejora psicológica y, por tanto, de la actitud en el campo. Esto se lo ha tomado muy en serio, más todavía. También quiere realizar ajustes en su preparación física a lo largo de la temporada para llegar más fuerte a la recta final del año.

GONZALO FERNÁNDEZ CASTAÑO. Él ya está convencido de que su juego de tee a green está a la altura de un top-50 del mundo, más que sobrado. Tal convicción no es ninguna tontería. Su caballo de batalla sigue siendo a día de hoy encontrar ese equilibrio emocional y técnico para hacer de su putter un palo más consistente. Dicho de otro modo: trabajar con tesón en ello, pero sin que se convierta en una obsesión paralizante.

NACHO GARRIDO. Incombustible en su visión del trabajo. El madrileño siente que es mucho mejor jugador que hace dos o tres años, circunstancia muy positiva (vital, de hecho) en el momento actual de su dilatada carrera. Y, sobre todo, siente que 2011 es el año del reencuentro con la victoria. Todas las señales de su golf apuntan en esa dirección.

ALEJANDRO CAÑIZARES. Sigue trabajando duro, también el aspecto físico. Entiende que debe ser más disciplinado con su preparación física durante las mismas semanas de los torneos, no trabajar a tope sólo en las semanas de vacaciones o parón. La importancia del gimnasio en los hoteles… Su puesto natural, ya mismo, está entre los primeros cien del mundo. Si Alejandro saca rédito rápidamente al subidón de confianza con el que finalizó el año 2010, va a dar más de una sorpresa este año.

 

Cuando todo se ve de color de rosa… (II)