
Sergio García (+2) ha firmado hoy sábado la misma tarjeta que el viernes (un 72, dos por arriba del par del campo), pero lo cierto es que nada ha tenido que ver una jornada con la otra…
Si el viernes el de Borriol sufrió mucho desde el tee y para llevar la bola en condiciones aceptables hasta el green, hoy no se puede ni por asomo decir lo mismo. Sergio hoy ha pegado duro y recto desde el tee y ha cazado más y mejor los greenes. Pero no ha embocado nada. O mejor dicho, casi nada…
Porque su vuelta comenzaba por el hoyo 10 con un putt de par de 1,5 metros embocado y, a continuación, con otro de 11 metros también a la cazuela en el hoyo 11… Era el inicio casi soñado. En marcha nada más empezar y con un putt de larga distancia, de esos que procuran confianza y alegría. Pero a partir de ahí…
Para simplificar: a partir de ahí el jugador español se ha creado hasta nueve ocasiones de birdie por debajo de los seis metros de distancia (varios de ellos, incluso, entre los dos y los cuatro metros…) y sólo ha embocado una (hoyo 6). Y para colmo, pateaba otras cuatro veces más para par desde una distancia entre los dos y los tres metros, y no embocaba ninguna… No puede hablarse tampoco de una jornada catastrófica en los greenes, puesto que prácticamente ninguno de los putts que ha errado estaban dentro, como suele decirse. Pero no cabe duda de que así no hay manera de hacer resultado.
Sergio se ha quedado fuera de la pelea precisamente el día en el que un resultado de 66 ó 67 golpes no hubiera extrañado a nadie que le haya visto pegar a la bola. Aún así, es muy probable que el castellonense también lamente el hecho de no haber podido acercar la bola más a la bandera en algunos tiros francos desde la calle, porque hay que insistir en que hoy sí se ha mostrado más certero desde el tee. Y, en efecto, es un análisis que también puede hacerse.
Pablo Larrazábal (+6) ha mejorado ligeramente sus prestaciones del viernes, pero de nuevo ha salido derrotado del recorrido Sur del Firestone (Akron, Ohio). Demasiado irregular, tanto desde el tee como desde la calle. Al final, 74 golpes y otra dura jornada. Se ha mostrado algo más certero y vivo en las recuperaciones, pero no lo suficiente como para frenar el aluvión de greenes no cazados (10).
Pablo, además, tampoco ha podido arreglar el desaguisado con el putter. Y es que en el hoyo 16 (salió por el 10) erraba un putt de unos tres metros para birdie y, lo que es peor, en el 18 fallaba desde un metro para par. Acto seguido, en el hoyo 1 tampoco acertaba para birdie desde unos 2,5 metros… En ese tramo de su vuelta, desde luego, quedaba casi visto para sentencia su futuro en el torneo.


