
Woods se retira en Bay Hill y aumenta la preocupación
Arnold Palmer descolgó el teléfono ayer por la tarde en Florida y escuchó una de las peores frases que podía esperar esta semana.
“Lo siento mucho, pero no puedo jugar tu torneo, la espalda no está bien”. Al otro lado hablaba Tiger Woods.
El Número Uno del mundo anunció ayer a través de su web oficial que las molestias de espalda que le obligaron a retirarse el domingo del Honda Classic y que le hicieron jugar mermado el domingo del WGC Cadillac Championship no han remitido. “Por desgracia, el dolor en la espalda y los pinchazos persisten, así que no podré jugar el Arnold Palmer Invitational que empieza el jueves. Lo siento mucho por los aficionados, por Arnie, por los voluntarios, es triste, pero no puedo”, explicó.
La decepción lógica de Palmer se convierte en honda preocupación cuando se acude al calendario y se comprueba que el Masters de Augusta está a la vuelta de la esquina, arranca el 10 de abril. Evidentemente, el objetivo de esta retirada de Tiger es no poner en peligro el primer major de la temporada, no obstante, y en cualquier caso, no son buenas noticias. Si menos de un mes antes de la gran primera cita de la temporada su espalda no anda bien para competir, malo. Woods prefiere optar por la prudencia. “Es muy pronto para saber nada acerca del Masters. Vamos a seguir evaluando la espalda y trabajando codo con codo con los doctores”, señaló lacónicamente en el comunicado.
La espalda de Tiger tiene a Augusta en vilo. No es una retirada más, esta es muy significativa. Es la segunda vez en su carrera que Woods no juega el Arnold Palmer. La primera fue en 2010, cuando estallaron sus problemas matrimoniales. Ha jugado 16 veces y ha ganado ocho.
Sean Foley tampoco dio muchos datos más en una conversación con AP. “Llevo muchos años en el Tour como para saber que las cosas pueden cambiar de un día a otro. El único objetivo de Tiger en su carrera ahora mismo son los majors, así que considero que ha tomado la decisión correcta.


