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Diario de un sueño americano (I)

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Por Alfredo García Heredia y Jorge Parada (*)

Son las doce del mediodía en Florida. Estamos en el Southern Hills Plantation Golf Club, en la ciudad de Brooksville. Hacemos una parada para comer. En la tele están repitiendo el desempate de Gonzalo Fernández Castaño ante Juvic Pagunsan. Ya lo habíamos visto, pero da igual. Nos recreamos. Merece la pena. Además, esta vez sí ponen la entrevista posterior al triunfo. Nos morimos de la risa cuando escuchamos a Gonzalo decir el nombre de Alfredo García Heredia. Los que están en el restaurante no entienden nada. Más risas.

Hoy empieza la acción. Primera jornada de la segunda fase de la Escuela del PGA Tour. Salimos a las 10.10 (hora local), 16.10 en la península ibérica. Muchas ganas, mucha ilusión, sensaciones muy buenas… Por qué no lo vamos a conseguir. El objetivo es la Final.

El último día de prácticas lo hemos aprovechado para conocer un poco más el campo. No es el momento de hacer nada especial, ni cambiar la rutina habitual de trabajo. Nos levantamos temprano, a las 8.30, aunque antes, eso sí, salta la alarma de Jorge a las seis. Un clásico. Desayunamos y nos vamos al campo. Cincuenta bolillas de calentamiento y a jugar los segundos nueve hoyos de Southern. Están muy bien. Nos gustan. Jugamos con dos argentinos, Sebastián Saavedra y Alan Wagner. Paramos para comer y vivir el 'momento Gonzalo'. No hay mucha gente en el campo, así que después jugamos los primeros nueve hoyos, que ya los habíamos jugado ayer, pero queremos machacarlos, seguir tomando distancias, caídas… Rematamos el día con otras sesenta bolas en el campo de prácticas y media hora en el putting green. Todo listo. En orden. Nos vamos al hotel a descansar.

El campo está realmente bien. Es muy franco desde el tee. Lo que hay es lo que se ve, no tiene mucho truco. Pese a que cuenta con 7.500 yardas no se puede calificar como un recorrido largo. Alterna hoyos muy largos y otros cortos. Es cierto que hay un par 5 de 620 yardas y algunos hoyos en los que necesitas pegar el drive y el hierro 4, pero también hay algunos de drive y el 56 grados.

El año pasado se necesitó siete bajo par para jugar la final. La clave estará en aprovechar los hoyos cortos y, en teoría, más asequibles, y no cometer errores en los largos. Es un campo en el que se puede hacer una tarjeta muy baja, así que lo bueno es que te puedes recuperar si tienes un mal día. El rough está incómodo. Es irregular y alto. Mide unos seis centímetros según las zonas. Puedes tener suerte y que la bola se te quede bien o se te puede quedar tonta.

Los greenes son de bermuda y su principal complicación será hacerse con la velocidad. El pelo influye mucho en estas superficies. Están más lentos que en Carolina del Norte, donde jugamos la primera fase. Lo bueno es que hemos entrenado en Sawgrass antes de venir aquí y los greenes también son de bermuda, aunque eso sí, algo más rápidos.

El tiempo está muy bien. Estamos a 28 grados. El único día en el que aseguran que podría llover es el jueves. Veremos.

Muchas gracias por los ánimos desde España.

(*) Alfredo García Heredia juega esta semana la segunda fase de la Escuela Americana y Jorge Parada es profesional del TPC Sawgrass, primo y entrenador de Alfredo.