
Primero embocó desde ocho metros y después desde cinco. Uno detrás de otro. Consecutivos. Hoyos 10 y 11 de Pebble Beach. Así respondía al bogey del hoyo 9 y ponía tierra de por medio.
Sellaba el AT&T Pebble Beach National Pro-Am. Como mandan los cánones del procedimiento Snedeker: a ‘puttazo’ limpio.
Brandt Snedeker ya tiene la manita. Cinco victorias, cuatro de ellas en los 22 últimos meses. Se coloca en el cuarto lugar del ránking mundial. Sólo por detrás de Rory McIlroy, Tiger Woods y Luke Donald. El Expreso Snedeker, natural de Nashville, Tennessee, está lanzado. Próxima estación: un Grande.
“Mi único objetivo era ganar y con esa firme determinación he salido a jugar. Sólo estaba concentrado en la victoria”, aseguró Snedeker después de levantar el trofeo. No era un farol. En los siete primeros hoyos de Pebble Beach, el tramo donde tradicionalmente hay que sembrar para recoger después, firmó cinco bajo par. Tres birdies y un eagle. Estaba lanzado. Su compañero de partido, el joven James Hahn, alucinaba. “Es uno de los mejores jugadores del mundo, si no el mejor. Es un golfista extraordinario, pero yo diría que es aun mejor como persona”, señaló.
Los birdies en el 10 y en el 11 metieron en la nevera el ataque de Chris Kirk, el único que realmente inquietó al ganador, aunque nunca estuvo a menos de dos golpes. Por si había alguna duda sobre quién iba a llevarse el triunfo, Snedeker registró una fabuloso 65, la segunda mejor tarjeta del día después del 64 de Bryce Molder.
Pebble Beach consagra a un jugador llamado a cotas más altas. En sus nueve últimos torneos ha hecho seis top 3 y venía de enlazar dos segundos puestos detrás de Tiger Woods y Phil Mikelson. Su siguiente objetivo es ganar un Grande. La siguiente parada es Augusta, el lugar donde se dio a conocer al mundo aquella tarde de domingo de abril de 2008, cuando un eagle en el hoyo 2 lo colocaba en cabeza del Masters. Después sucumbiría. Pero aquel Snedeker poco tiene que ver con éste. Su transformación ha sido gigantesca. Ahora se lo cree. “Es el mejor jugador del mundo”, ratificaba ayer vía Twitter Ian Poulter.


