Inicio EL MINUTO

EL MINUTO

Compartir

Minuto de silencio en El Prat por Severiano. El juego queda suspendido. Cualquier actividad, interrumpida. Todos los jugadores que no están en el campo, e incluso muchos de los que no pasaron ayer el corte (Álvaro Quirós y José Manuel Lara, por ejemplo) se concentran en el campo de prácticas a las 14,40…

Cinco minutos más tarde el director del torneo, Miguel Vidaor, activa la bocina. O mejor dicho, en realidad son seis los minutos, puesto que Vidaor espera a que se incorpore Miguel Ángel Jiménez, que está firmando su tarjeta y que llega casi al trote junto a Rafael Cabrera Bello.

Es obvio explicar que el minuto resulta sobrecogedor. Al final, cuando vuelve a sonar la bocina para dar por finalizado este sencillo homenaje al gran campeón, estalla un espontáneo aplauso. Jiménez y Olazábal se funden en un largo, largo abrazo…

Vaya jornada espinosa para ellos. El vasco lo ha intentado todo en un día complicado de golf. De viento e inestabilidad. Aunque el desequilibrio más cierto es el que corroe por dentro. Miguel se marcaba un eagle en el hoyo 2 con un putt de 18 metros… Chema también había comenzado con un birdie tempranero. Pero hoy, cuando el juego demandaba un ciento veinte por ciento de concentración, era muy difícil para ellos mantenerse alerta una ronda entera de golf. Mañana más, otra vez por Seve. Con Seve.

Olazábal hacía de tripas de corazón al final de la vuelta y atendía a la gran multitud de medios de comunicación que se agolpaba en el green del hoyo 18.

“He jugado la vuelta más dura de mi vida, ha sido muy difícil llegar al tee del 1 y pegar el primer drive. Obviamente, él ha estado presente todo el tiempo y yo he tratado de centrarme, de hacer lo que tenía que hacer”.

Su relación con Seve… “Nuestra relación ha sido muy estrecha, siempre me he sentido un privilegiado por todos los momentos que hemos vivido juntos, que han sido muchos. A pesar de que sabía cuál era la situación, cuando llega el momento nunca estás suficientemente preparado”.

Su dimensión… “Seve es una figura para el golf mundial, ha sido un jugador sin parangón y es un día triste para todos, pero por desgracia estas cosas ocurren y hay que mirar hacia adelante. Quiero mandar un abrazo a su familia que lo está pasando muy mal”.

Jugar, jugar y jugar… “No he dudado en jugar hoy, lo último que él querría es que no lo hubiera hecho. Creo que no habrá otro jugador como él, puede haber otros muy buenos pero no con su carisma”.

Recuerdos… “Tengo muchos recuerdos con él, como la Ryder de 1987, pero en estos momentos no los puedo expresar con palabras”.