Hace poco más de cuatro meses, después de fallar el corte en el RSM Classic, Sam Ryder (-9) vivió un fin de semana de lo más delicado. Había llegado al torneo que ponía fin al calendario de otoño del PGA Tour en el puesto 122º de la FedEx Cup. Y después de quedarse fuera el viernes, ya no dependía de él conservar una plaza entre los 125 primeros para mantener la tarjeta. La suerte se puso de su lado y, aunque fue adelantado por tres jugadores, su nombre cerró la lista de golfistas que mantenían los derechos completos de juego para 2025. Un susto del que quiere olvidarse cuanto antes y qué mejor manera de hacerlo que paseando por Augusta…
El golfista de Winter Park, Florida, de 35 años de edad, nunca ha tenido la oportunidad de jugar el Masters. Pero esta semana, en el Valero Texas Open, tiene la opción de ganárselo si consigue mantener en los tres días de competición que restan el sensacional nivel de juego que ha mostrado este jueves, donde con un asombroso final de ronda ha conseguido escalar hasta el liderato con un golpe de ventaja sobre Keith Mitchell (-8). Ryder ha presentado su candidatura al que sería su primer triunfo en el PGA Tour, que vale por un billete para Magnolia Lane.
El estadounidense comenzó el jueves con dos birdies en sus dos primeros hoyos, a los que sumó otro en el par cinco del 8 para afrontar la segunda mitad de su ronda en buena posición. Lo que seguramente no esperaba es lo que ocurrió a partir del hoyo 12, donde embocando un putt de siete metros para birdie comenzó un auténtico recital de los que, un domingo cualquiera, suelen acabar con un trofeo entre las manos. Seis birdies en unos siete últimos hoyos antológicos en el Oaks Course del TPC San Antonio en los que le ha salido absolutamente todo: sin errores importantes con el driver, muy preciso con los hierros y absolutamente infallible con el putter en las manos.
Mitchell, que había dejado un brillante 64 en el turno matinal, vio como Sam le terminaba pasando como un avión en una pelea que va más allá del torneo, con ese pasaporte para Augusta en juego. La tarjeta de 63 de Ryder esta tarde es la mejor que firma en todo el año y la más baja desde el 62 de la segunda jornada del Butterfield Bermuda Championship de noviembre en el que logró un quinto puesto empatado que, a la postre, le dio los puntos necesarios para poder conservar los derechos de juego del circuito en este 2025. Ahora, tendrá que pelear por mantener su ventaja en las tres rondas que quedan y con rivales de todo tipo.
Porque además de Mitchell, que tampoco tiene plaza en el Masters salvo que gane este domingo, aparecen nombres como los de Brian Harman (-6), Jordan Spieth (-5), Tommy Fleetwood (-4), Maverick McNealy (-4), Sam Burns (-3) o Tony Finau (-3), que utilizan este evento texano como banco de pruebas para el primer Major de la temporada, o como Carson Young (-5), que al igual que el líder y el segundo clasificado, también sueña con ganarse la posibilidad de estar la próxima semana en el famoso torneo de la Green Jacket. Mucha tela todavía por cortar en Texas, pero Ryder ha golpeado primero.


