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Ángel Hidalgo nos explica un vídeo que se ha vuelto viral en muy poco tiempo

Dos varillas de driver rotas en 20 días: que no cunda el pánico, tiene una explicación

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Si el vídeo no se ha hecho viral, poco ha faltado. Lo entiendo. La imagen no es muy habitual. Soy yo pegando al driver en el tee del hoyo 11 del Brabazon course de Belfry, el sábado. Justo al final del golpe, el palo rebota contra mi espalda y la varilla se parte en dos. El susto del caddie de Andy Sullivan es curioso. Por cierto, que haya imágenes es completamente casual. Me grabó un aficionado y después lo subió a Instagram citándome.

A raíz del vídeo, os tengo que contar que no es la primera vez que me ocurre. Es más, me volvió a pasar hace 20 días entrenando en La Hacienda Links, en Alcaidesa. Casualmente, también se grabó. Aquí lo tenéis…

Como podéis observar, lo que ocurre es que cuando acabo el golpe, la varilla choca violentamente contra hueso, concretamente la escápula, se dobla mucho y se acaba partiendo. Dos veces en 20 días. Cierto es que no es algo muy normal, pero se debe a mi manera de pegar al drive. Llevo tiempo trabajándolo con mi entrenador, Jordi García del Moral, y me va bien. La historia es que le pego con todo, al máximo y da la casualidad de que el palo acaba justo a la altura de ese hueso y se rompe. No hay más.

No son pocos los que me han escrito por redes sociales dándome consejos sobre lo que tendría que cambiar para que no suceda algo así. Os lo agradezco, de verdad, pero no voy a modificar nada porque la bola sale recta, me gusta cómo lo estoy haciendo y lo cierto es que la varilla se rompe después del impacto por lo que no influye en el vuelo de la pelota. Es más, en el hoyo 11 acabó larga (dentro de mis estándares) y en el centro de la calle.

Admito que es un poco engorroso porque tengo que estar pendiente, llevar varillas de repuesto y cambiarlas si es necesario, pero lo más importante es que el golpe salga bien. Por cierto, os cuento lo que nos pasó el sábado porque es curioso, precisamente en el proceso de cambiar la varilla. Se puede sustituir porque se rompe en una acción normal del juego, así que Gonzalo Vicente, mi caddie, tuvo que ir al vestuario desde el tee del 11 para coger otra varilla. Llamamos a un árbitro para que lo llevara en buggie y así poder realizar más rápido la operación. Al cabo de un par de minutos apareció un buggie del DP World Tour en el tee con un señor perfectamente vestido con chaqueta y toda la pinta de árbitro, Gonzalo se subió, fue al vestuario, cogió la varilla y la montamos de nuevo.

Al poco tiempo apareció de nuevo un árbitro, ya en el green del 11. Me extrañó porque íbamos bien de tiempo. Nos explicó que el buggie donde se había subido Gonzalo no era de un árbitro y que, por tanto, íbamos a recibir dos golpes de penalidad. Por si no lo sabéis, los jugadores y los caddies sólo nos podemos subir a buggies de árbitros durante un torneo. Nos quedamos a cuadros. Le explicamos la situación y la verdad es que lo entendió perfectamente. Se dio cuenta de que había sido un error sin ninguna intención y no nos puso ninguna penalidad.

Por cierto, que yo lleve las varillas de repuesto del driver, que no son del mismo modelo que tenía antes pero funcionan, es casi una casualidad. Se nos perdieron en Estados Unidos las varillas que utilizábamos para alinearnos en el campo de prácticas y cogí dos de driver de mi casa que nos han salvado. Ya sólo nos queda una para Suiza. Esperemos que no caiga ninguna varilla más en acto de servicio, aunque si la bola acaba siempre en calle, qué queréis que os diga…