
Hola a todos, saludos desde un auténtico campazo. Estoy en Melbourne, en el Victoria Golf Club, donde esta semana se disputa el Open de Australia. Hemos hecho las maletas y nos hemos venido a la otra parte del globo para disfrutar con una maravilla de recorrido.
Es uno de esos campos en los que merece la pena jugar, al menos, una vez en la vida. Será todo un reto, y es que hay que jugar muuuuuuuuy bien para hacerle un buen resultado. Las claves fundamentales a partir del jueves serán pegarle muy recto al drive y, sobre todo, conectar buenos tiros a green. Ahí está la madre del cordero. El centro del green en cada hoyo es la felicidad. Los greenes son largos, pero muy estrechos, y si los fallas se te quedan golpes complicadísimos alrededor de green. Ya os digo que es un desafío, pero me gusta mucho. Quien gane aquí es que habrá jugado muy bien al golf, no hay otra.
Llego al torneo contenta y muy animada. En Bahamas, en el estreno de la temporada, me fueron bastante bien las cosas. Siempre me cuesta mucho empezar la temporada, pero la verdad es que le pegué muy bien a la bola y jugué cómoda. Fue una pena el último día, pero las sensaciones en general fueron positivas.
La semana pasada estuve tres días entrenando con las chicas españolas que están estudiando en Estados Unidos. Fue genial. Vinieron también Marcelo Prieto, mi entrenador, y Paco, el preparador físico, y estuve trabajando con ellos, así que contenta. Deseando que las cosas salgan bien esta semana.


