
Cada año, cuando Palmer, Nicklaus y Player desfilan hacia el tee del 1 del Augusta National para levantar el telón del Masters, me fijo en el mismo detalle.
De los tres, Jack Nicklaus es quien más tiempo se queda mirando su bola. Parece como si de verdad le importara si el disparo ha sido bueno. Y que además coteja hasta donde le llega la vista si el bote ha sido correcto.
Juraría que cuando se da la vuelta aún anda haciendo cálculos acerca de la distancia que ha hecho. Y puede que hasta llegue a visualizar cómo jugaría el segundo tiro desde su posición…
¿Amor propio? ¿Simple rutina? En todo caso, conmovedor.


