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Resultó conmovedora la resistencia de Miguel Ángel Jiménez durante el Open de España. Por momentos le costaba agacharse a pinchar el tee o a recoger la bola de la cazuela. Esa es la verdad, pura y dura.
¿Qué necesidad tenía él de arriesgar de ese modo? Ninguna. Pero así funciona este señor:
-Por mis cojones que juego otra Ryder. –Y la jugó en 2010.
-Por mis cojones que vuelvo a ganar. –Y ganó en Hong Kong 2012.
-Por mis cojones que juego el Open de España. –Y lo jugó sin que a sus médicos les hiciera maldita la gracia.
No le bastaba con jugar un par de rondas para probarse. Secretamente, en la intimidad de su casa, de la habitación de hotel o de su puesto en el campo de prácticas, pensaba: todavía les doy una sorpresa a todos. De hecho, el miércoles por la tarde su preocupación planeaba muy por encima de los problemas físicos: no terminaba de ver bien su juego…


