Cuando Sccotie Scheffler era un niño y jugaba en el Royal Oaks Country Club (Dallas, Texas) de vez en cuando perdía la paciencia. “Me enojaba mucho cuando fallaba un golpe y, cómo lo diría, quizá había algunas personas que no querían jugar conmigo”, reconocía recientemente y con cierta guasa recordando tiempos infantiles en la rueda de prensa previa al torneo de Pebble Beach, cuando alguien le preguntó cómo había trabajado a lo largo del tiempo la actitud en el campo.
Y abundaba así en la cuestión: “Ha sido un esfuerzo consciente desde que era un niño. Me enfadaba mucho cuando fallaba un golpe, no lo entendía, esperaba la perfección de mi mismo. Hay que tener la comprensión de que se van a cometer errores y se trata más de cómo responder a esos errores. Creo que he tenido que hacer un esfuerzo consciente durante los últimos veinte años para llegar al punto en el que estoy ahora”, señalaba.
Esta semana, en el Genesis Invitational, el primer reto del Número Uno del mundo pasa precisamente por recuperar el estado zen que por momentos perdió en Phoenix, sobre todo el domingo. Sabe que si no lo consigue, ni siquiera él, un prodigio de recursos en el campo de golf, puede aspirar realmente al triunfo.
El segundo gran reto al que se enfrenta Scheffler esta semana es el campo. Como es bien sabido, esta edición del Genesis se disputa en el recorrido Sur de Torrey Pines (San Diego, California), y no en Riviera, como era habitual, debido a los devastadores incendios que asolaron Los Angeles. A Scottie no le ha ido especialmente bien en este campo, sobre todo atendiendo a sus maravillosos estándares: ha jugado nueve rondas de competición en el South course y su media se va unos discretos 72 golpes. Ha jugado el Farmers en tres ocasiones y en dos falló el corte. En 2020 jugó el South course en la primera jornada (en el Farmers se juega también el North course en las dos primeras rondas) y firmó un 75. En 2021 lo jugó en la segunda jornada y entregaba un tenebroso 79. En 2022 pasó al fin el corte en el Farmers y firmaba vueltas de 70, 70 y 71 golpes en este campo.
Eso sí, en el US Open de 2021, el que ganó Rahm, que se disputó en el South course, terminaba en séptima posición con un acumulado de -1 y vueltas de 72, 69, 70 y 72, que son registros algo mejor de lo que parecen en condiciones de US Open. Pero es evidente que no es un campo al que de momento haya conseguido someter. Ni mucho menos. No parece, así pues, el mejor escenario para recuperar la senda victoriosa, que es desde luego el tercer gran reto de Scheffler esta semana.
Y si no es ganar, al menos ese tercer reto tendrá que ver con estar de nuevo en la pelea por el triunfo en los últimos nueve hoyos del domingo, lo que no llegó a suceder en Pebble Beach o en Phoenix. Scottie no se conforma con ser el Número Uno del mundo: además de serlo, quiere parecerlo.



