
Faltan 1.262 días
Ya no es que pegues un tiro malo, aunque quizá no horroroso, y tengas la mala suerte de ir a impactar contra una palmera…
Es que luego, además, tienes que rezar para que la bola no se quede ahí arriba, en la copa, o que al menos repose en una posición en la cual puedas identificarla…
Dos casos al respecto. Sergio corrió esa suerte ayer en el hoyo 12, pero pudo identificar su bola con absoluta claridad gracias al potente objetivo de un fotógrafo que andaba por la zona, que la enfocó, hizo una foto y pudo determinarse que en efecto era la bola con la marca de Sergio (nunca deja de sorprenderme la importancia vital que puede tener un agente externo al juego en este deporte, en este caso un fotógrafo y su equipo de trabajo). El caso es que García pudo dropar allí mismo y saldó el accidente con un buen bogey.
José Manuel Lara no corrió la misma suerte en el hoyo 10. Más o menos se intuía su bola allá arriba, en una palmera, pero no pudo identificarla al ciento por ciento con la ayuda de unos prismáticos.


