
Faltan 1.241 días
Qué penita dan los muchachos de la consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.
Y los de Turismo no les van a la zaga, ahora que se han separado para repartirse la tarta de las carteras a la medida que a ellos les venga bien (a Andalucía, que le den, faltaría más). Les ha quedado muy bien el traje de demagogia que se han calado ninguneando al golf de élite. Hala, hala, saquen ustedes el puño a pasear: muera la burguesía y la clase alta, y de paso muera el golf, su seña de identidad…
Qué cortedad de miras. Cuánta necedad. Tarde volverán a darse cuenta (ya ocurrió) de que el golf en Andalucía es una industria pura y dura. Es fuente de trabajo, de riqueza. Hay que cuidarla. Sin prebendas, pero cuidarla. Y hay que seguir promocionándola en toda Europa y en el mundo. Y para eso se apostaba por traer golf de alto nivel. Era un reclamo publicitario, Señores de la Demagogia y del Engaño, no un capricho puntual de siete gilipollas que aspiran a juntarse para tomar unas copitas en la carpa del 17 de Valderrama o de donde sea…
(Aunque luego, efectivamente, terminen juntándose siete gilipollas para tomar unas copitas en la carpa del 17 de Valderrama o de donde sea…)
Que pregunten al ayuntamiento de Casares, muy comunista y tal, donde se levanta Finca Cortesín, cómo y de qué modo impulsa el golf la economía local.
Cuando en efecto El Algarve portugués le coma a Andalucía el terreno y el mercado, y miles de aviones provenientes del Reino Unido, Alemania y Suecia aterricen en Faro en lugar de hacerlo en suelo andaluz, entonces a lo mejor algún estúpido lameculos termina por meterse el puño donde buenamente le quepa.


