Faltan 770 días
Martin Kaymer: 29 golpes por sus segundos nueve en el Stadium course del TPC Sawgrass, tarjeta de 63 y liderato en el THE PLAYERS. Como él ha dicho, sólo es una cuarta parte del trabajo, pero la percha es inmejorable para dedicarle alguna reflexión.
Vaya por delante: necesitamos a este alemán en su mejor versión en el equipo de la Ryder. Y está lejos, muy lejos de meterse (1). Lo necesitamos porque es un animal competitivo y lo que nos vamos a encontrar en Gleneagles será la madre de todas las batallas, que no le quepa a nadie la menor duda. Tom Watson, además de cuidar todos los detalles propios de un capitán, está trabajando como una hormiga donde más ‘duele’: el orgullo, el amor propio y la fibra patriótica de los suyos. Su equipo, más que nunca, será un escuadrón de marines con el cuchillo entre los dientes.
Necesitamos a Kaymer porque es un alemán muy alemán, claro, con todo lo que ello significa: capacidad de concentración, control de las emociones…
Pero necesitamos también la sangre de Kaymer. Su corazón. Uno que guarda debajo de la coraza teutona y que a veces se dispara a ritmo latino. Según explicaba ayer, por ejemplo, después de un largo proceso de ida y vuelta, ha entendido que el secreto no está en la búsqueda absoluta de la perfección, sino antes de nada en explotar todo lo bueno que hay ya en ti, en tu juego. Si eres un jugador que pega fade de forma natural (como es su caso), adelante, no le lleves la contraria a la naturaleza… Hoy asegura que el método (tan germánico) es importante, esa línea gruesa trazada sobre la que caminar, pero también lo es la delicada subjetividad sobre la que fluyen las sensaciones, la confianza y el corazón, conceptos mucho más latinos. Y reconoce por otro lado una debilidad muy poco germánica: está convencido de que después de ser Número 1 del mundo se distrajo con demasiadas cosas…
Los deportistas como Martin Kaymer son absolutamente necesarios: educados y sencillos, luchadores y cuajados de valores. Tan sencillos que, si por ellos fuera, se marcharían por la puerta de atrás inmediatamente después de ganar.
Quede bien claro: después de ganar.
(1) Evidentemente, si actualizamos esta entrada del blog al lunes 12 de mayo, Martin Kaymer no sólo no está lejos de meterse en el equipo europeo de la Ryder, sino que de hecho se ha metido a día de hoy después de sumar ochenta puntos brutos del ranking mundial ganando el THE PLAYERS…


