Atendiendo al número de birdies y bogeys firmados por cada cual en su tarjeta en la segunda jornada del Cadillac Match Play, se puede concluir sin echarle demasiada imaginación que sólo cinco jugadores habrían ganado con más o menos claridad a Miguel Ángel Jiménez… Sólo cinco de los 63 que, además del malagueño, jugaron en el TPC Harding Park. Uno de ellos, por supuesto, era Louis Oosthuizen, su rival directo, que sumó siete birdies y ningún bogey en un campo complicado, con greenes duros y rough salvaje a su alrededor, donde semejante resultado estaba al alcance de muy pocos.
Los otros cuatro habrían sido: Jordan Spieth, Andy Sullivan, Branden Grace y Henrik Stenson. ¿Es esto algo así como el consuelo de los tontos? Llámeme tonto quien guste, pero realmente da mucha rabia que se diera esta cruenta fatalidad precisamente cuando Jiménez mostraba su mejor versión. El propio Oosthuizen reconocía al final de la vuelta que el español le había llevado casi al límite. «Los dos jugamos un gran golf y nunca es bonito que te toque ser quien pierde, pero somos buenos amigos y él es un gran jugador», señalaba.
Oosthuizen viene explicando que los greenes del recorrido de San Francisco le recuerdan, por el tipo de hierba y su textura, a los greenes de los campos sudafricanos en los que creció como jugador, y que eso le ayuda a ver bien las caídas y patear con confianza. Vaya por Dios.



