– Con el cierre de la temporada 2025 LIV Golf sumó exactamente cincuenta torneos. Aquellos primeros ocho de 2022 y los 42 que se han disputado en 2023, 2024 y 2025, catorce por año. Si se mantiene este mismo calendario de catorce torneos por temporada la liga saudí sumaría sus primero cien torneos a mediados del año 2029, aproximadamente. Al fin y al cabo es sólo una cifra redonda que proyectamos en el tiempo para tratar de imaginar cómo será entonces LIV Golf, atendiendo a los cambios que ya se vienen produciendo y a otros que podrían llegar.
– De entrada, digamos que 26 de los cincuenta torneos que ya se han disputado se jugaron en suelo estadounidense, más de la mitad, entre ellos las cuatro finales por equipos que cerraron cada temporada. Esta era la vocación primera, jugar sobre todo en suelo estadounidense. Pero las circunstancias (las audiencias, sobre todo, para qué engañarse) han hecho que la línea a seguir actualmente sea sensiblemente distinta, tal y como ya ha dejado caer el nuevo CEO de la liga saudí, Scott O’Neil, que busca expandirse sobre todo en el resto del mundo.
– En 2022 se jugaron cinco de ocho torneos en suelo americano; en 2023 fueron ocho de catorce; en 2024, siete de catorce; y en 2025, seis de catorce. El calendario de 2026 todavía no está completo, pero todo apunta a que se mantendrá esta evolución a la baja y se jueguen cinco de catorce en suelo estadounidense. Ya hay cuatro (Virginia, Luisiana, Indianapolis y Michigan) y faltan dos citas por confirmar de 2026: lo normal es que uno de estos dos torneos se dispute en un links la semana antes del Open, seguramente en Irlanda, tal y como ya informó Tengolf en su día; y el que queda debiera jugarse, en efecto, en suelo estadounidense.
– Vamos a tirarnos a la piscina: si de los primeros cincuenta torneos se jugaron 26 en Estados Unidos, quizá no lleguen a quince en los siguientes cincuenta… Y es posible (incluso probable), que en este tiempo, hasta 2029, también se dispute la final por equipos, el broche de la temporada, lejos de Estados Unidos.
– Cuando LIV alcance su torneo número cien seguramente lo hará con una nómina de participantes en torno a los 72 jugadores. En 2025 hemos tenido a 54 sobre el campo, en 2026 serán como mínimo 57 y es seguro que la cifra irá en aumento cada temporada, así como probablemente el número de plazas que concede la Escuela (este año iban a entrar dos, pero finalmente serán tres y no hay que descartar que se llegue a cinco en años venideros), o bien las que conceden las International Series del Asian Tour (este año han sido dos y el año anterior fue solo una).
– Sería lógico pensar que el incremento de jugadores provocaría un incremento proporcional del número de equipos en la liga saudí, pero esto no está nada claro. De hecho, más bien parece que no será así. En 2026, por ejemplo, se van a mantener los trece equipos que hasta hoy conforman LIV Golf (fueron doce las escuadras ‘fundadoras’ y en 2024 se añadió la Legión XIII de Jon Rahm).
– Una conjetura basada en lo que llega de la trastienda de la liga saudí: la aparición de un nuevo equipo sólo se daría con la llegada de una gran estrella, fichaje mediante, que en efecto ejerciera de capitán de una nueva escuadra. Es evidente que el PIF saudí, por más dinero del que disponga, ya no está tanto por la labor de gastarse verdaderas millonadas en jugadores de postín, pero no hay que descartar la posibilidad tampoco, ni mucho menos…
Este año, por ejemplo, el fichaje de peso pudo ser el de Si Woo Kim, finalmente frustrado. Sea como sea, salta a la vista que la dimensión del coreano no es la misma que la de anteriores fichajes, pero hay que introducir un matiz: en el momento que los torneos de LIV Golf comiencen a repartir puntos de ranking mundial, habrá jugadores de primerísima línea que se vean tentados de nuevo por la opción de la liga saudí.
– Salvo que se produjera ese fichaje de campanillas, los jugadores que se fueran incorporando (vía Escuela o vía International Series) serían wild cards y, al mismo tiempo, un buen caldo de cultivo para los fichajes de las escuadras ya conformadas, según se vayan produciendo bajas a final de cada temporada por bajo rendimiento.
– Cuando LIV llegue a los cien torneos ya se llevará jugando mucho tiempo con un corte después de la segunda jornada. Es una posibilidad que está sobre la mesa y todo hace pensar que terminará aplicándose. Además, también es razonable considerar que las salidas ya no serán a tiro. Ni siquiera hay que descartar que en este mismo 2026 la última ronda no arranque ya a tiro y se dispute bajo el formato clásico de tee times…
– ¿Peligra incluso la competición por equipos en un futuro, más allá de esos cien torneos que nos hemos puesto como punto de referencia? A día de hoy, ésta es una línea roja que LIV Golf no quiere cruzar de ninguna de las maneras, pero otra cosa es hacer conjeturas a un plazo más largo que ese año 2029…
No son pocas las voces que auguran a la liga saudí un futuro de circuito estándar, muy en la línea de los que hoy se maneja (PGA Tour, DP World Tour).
– Apuntemos para ir acabando una aventurada y calenturienta hipótesis que no debe descartarse a muy largo plazo. La fusión entre LIV y PGA Tour, que por momentos pareció una opción real, hoy es una quimera. Pero quizá, de aquí a diez años, por ejemplo, no lo sea tanto un acuerdo entre LIV (el PIF, vaya) y el DP World Tour. Es verdaderamente complejo pensar en ello, teniendo en cuenta que ni siquiera se ha resuelto todavía la cuestión de las multas, pero también es más que notorio que los vasos comunicantes entre ambas estructuras son hoy mucho más fluidos. Cada vez más fluidos…
– Por último, la gran pregunta final: ¿estará Jon Rahm en LIV Golf cuando se cumplan esos cien torneos? Tiene la cuestión mayor vigencia tras la espantada de Brooks Koepka, que se ha marchado de LIV antes incluso de que venciera su contrato…
A ver, para entonces ya habría vencido el primer gran contrato que Jon firmó. Ahora mismo, hoy, el propio Jon seguramente se decantaría a favor de su continuidad en la liga saudí de cara al público, pero seamos honestos: ni siquiera él lo tiene claro al ciento por ciento. La resolución de la renovación de DeChambeau, por ejemplo, nos dará alguna pista, porque hay jugadores que renuevan a la baja (Dustin Johnson) y otros que probablemente lo hagan al alza, como pueda ser el caso del californiano o, en su día, sea el de Rahm. A la hora de tomar la decisión también tendrá su peso el hecho de que los torneos de LIV cuenten ya con puntos de ranking mundial e, incluso, el rendimiento de Jon en los Grandes, puesto que un nuevo triunfo aseguraría su presencia en todos los majors en un plazo más amplio.



