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Blog de David Durán sobre la primera jornada en Dubai

Los propósitos de Año Nuevo y el Santo Grial del golf

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David Micheluzzi, uno de los colíderes en Dubai tras la primera jornada. © Golffile | Thos Caffrey
David Micheluzzi, uno de los colíderes en Dubai tras la primera jornada. © Golffile | Thos Caffrey

Como quiera que el Hero Dubai Desert Classic es siempre uno de los primeros torneos del año, si no el primero para la gran mayoría, suele ser en esta plaza donde los jugadores, con toda la honestidad del mundo, declaran que uno de sus grandes propósitos para el Año Nuevo es salir al campo y sencillamente disfrutar del juego…

Unos lo expresan de una manera y otros de otra. Tratar simplemente de jugar al golf. Olvidarse de la técnica y solamente diseñar el disparo y ejecutarlo, sin remordimientos: a lo hecho, pecho. Disfrutar de cada ronda, independientemente del resultado. Disfrutar del proceso, disfrutar de los aciertos, disfrutar, disfrutar, disfrutar…

A Guido Migliozzi (-6), que de entrada se ha situado a un solo golpe de la cabeza del torneo, le preguntaban hoy cuál había sido el secreto de esa ronda de 66 golpes que ha firmado, libre de bogeys. “Tener la mente libre”, ha contestado. Y subrayaba: “lo más importante en lo que estaba pensando era en disfrutar jugando al golf”.

Al australiano David Micheluzzi (-7), uno de los tres colíderes después de la primera jornada, se le ha preguntado por sus perspectivas de cara a 2025. “Simplemente salir (a jugar) y disfrutarlo”, ha respondido.

El caso de Mike Lorenzo Vera (-5) es más delicado, puesto que llegó a guardar la bolsa de palos en el garaje el pasado agosto y estuvo unos cuantos meses sin salir a jugar, así que lo suyo, más que un propósito de Año Nuevo, es un reseteo profundo y vital. Pero el caso es que hoy ha entregado una tarjeta de 67 golpes y comentaba: “mi mentalidad esta semana y las que vienen es simplemente salir y disfrutar jugando al golf, lo que no ha sido fácil para mi en los últimos dos o tres años”.

Incluso David Ford (-7), el imberbe amateur estadounidense que también colidera el torneo, reconocía que trata de mantener bajas las expectativas. “Sólo trato de divertirme, venir a Dubai y hacer la preparación que hago en los torneos universitarios, mantenerlo todo simple y divertirme”.

Jon Rahm (-3) también estaba hoy muy satisfecho por haber soltado algún lastre en el campo. “Ha sido la ronda más libre que he jugado en mucho tiempo y en la que menos pensamientos he tenido sobre el swing”, declaraba.

Todos, salvo el español, están arriba en la tabla, aunque el estreno de Jon en el Emirates también ha sido más que notable. ¿Será por eso que han disfrutado? No hay que ser tan necios o malpensados: es muy probable que precisamente hoy, en Dubai, por aquello del Año Nuevo, muchos de los jugadores que no han firmado tarjetas tan bajas defiendan el mismo mensaje: al menos se ha conseguido disfrutar en el campo…

Jack Nicklaus ya advirtió en su día que “lo único consistente que existe en el golf es su inconsistencia”. A pesar de todo, son muchos los que opinan que el verdadero Santo Grial del deporte de los catorce palos es precisamente la consistencia en la excelencia. Digamos que quien la encuentra, o se acerca a ella, ha trazado una línea que lo separa del resto.

¿O será que el verdadero Santo Grial es la capacidad de encontrar el modo de disfrutar en cada ronda?

Y es en este punto cuando conviene pisar fuerte el suelo y digerir con buena actitud y deportividad las ‘malas noticias’: el disfrute permanente en el golf, igual que la felicidad como estado vital, no existe. Además, para qué engañarse, según pasen los meses costará más y más encontrar el lado bueno a una ronda de 73 golpes… Incluso a una de 70. Y puede que a alguna de 69. Están muy locos todos estos jugones. Afortunadamente.

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