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– No descubro nada, sólo constato de nuevo.
Hunter Mahan se ha plantado en las semifinales del Accenture después de presentar un resultado oficioso de tres arriba ante Manassero en primera ronda.
De acuerdo, a él le pilló parte del marrón meteorológico, pero hubo quien jugó en las mismas condiciones bajo par y se fue a casa. Forma parte del encanto del match play, que es un campo minado en el que no siempre llega antes quien más corre…
– Misterioso lo del Simpson-Fernández Castaño. Nunca sabremos por qué la realización televisiva americana condenó a este partido de esa manera. Incluso cuando se quedaron solos en el campo parecía darles pereza llevarnos hasta ellos.
– Por cierto, Gonzalo sigue a su bola. Paso a paso y siempre hacia adelante. Resulta un interesante placer asistir en primera línea a la progresiva transformación de este jugador: de campeón a gran campeón. No hay prisa, además. Ian Poulter atraviesa por el mejor momento de su carrera con 37 añazos recién cumplidos.
– Los resultados de la Armada no han sido de matrícula, pero dejan sensaciones muy agradables. Fernández Castaño sí que ha merecido el notable o sobresaliente. Cabrera Bello se permitió el lujo de remontarle a Westwood y volvió a dejar claro que no tiene complejos. Y Sergio se marchó jugando dos o tres bajo y mostrando otra vez esa línea sólida de 2013.
– Kuchar. No me iría jamás de cervecitas con él, porque los optimistas y risueños impenitentes me acomplejan y terminan por sacarme de quicio. Pero lo querría siempre como vecino. ¿Dónde hay que firmar cincuenta años de relaciones vecinales con los Kuchar? Puedo imaginar a Matt con su peto de manitas-chapucillas ayudándote a arreglar un desagüe atascado.


