
– Scottie Scheffler ha jugado ocho foursomes en la alta competición por equipos. Cuatro en la Presidents Cup, con un balance de tres derrotas y una victoria; y otros cuatro en la Ryder Cup que se saldaron con otras tantas derrotas, cuatro. En total, por tanto, ha jugado ocho foursomes y su preocupante balance en esta modalidad es de siete derrotas y una victoria en cuatro competiciones distintas, dos Presidents (2022 y 2024) y dos Ryder (2023 y 2025).
– La muestra es suficientemente amplia como para al menos sospechar que no se trata de una casualidad. Más bien, una conclusión se abre camino, escueza o no escueza: el todopoderoso golf de Scheffler pierde gas, mordiente o eficiencia en esta modalidad de juego.
– A partir de aquí, ¿Qué se hace? ¿Cómo se actúa? Habrá que reconocer que la papeleta de sus capitanes es como mínimo muy delicada, sobre todo la de aquellos que recibieron en su equipo al texano siendo ya Número Uno indiscutible del mundo, situación que se dio en la Ryder de 2023, en la Presidents de 2024 y de nuevo en la Ryder de 2025 en Bethpage. ¿Cómo le explicas a todo un Número Uno que quizá no sea buena idea alinearlo en los foursomes? Es más: ¿es siquiera una idea razonable renunciar a un Número Uno tan dominante en la modalidad de golpes alternos?
– Sencillamente ocurre que hay jugadores que se adaptan con mayor naturalidad a esta modalidad y otros a los que les cuesta una barbaridad. Y suele tener más que ver con la personalidad del jugador, antes que con otro tipo de cuestiones técnicas. Están perdidos, por ejemplo, quienes están más pendientes de la cuenta de su compañero, sobre todo a la hora de encajar especialmente los errores propios, por lo que afectan a su compañero y al resultado, que es según parece el problema de Scheffler (así lo ha dejado caer el mismísimo Keegan Bradley). Ni siquiera el hecho de alinearlo junto a alguien de su absoluta confianza ha dado buenos resultados, sino más bien lo contrario: tres de esas siete derrotas en foursomes se dieron junto a su íntimo amigo Sam Burns, tanto en la Presidents de 2022, como en la Ryder de 2023. Al menos esta vez, en Bethpage, no repitieron la fórmula.
– No conocemos hasta qué punto se trabajan este tipo de asuntos en el equipo norteamericano, mucho menos con un Número Uno, con el peso que tiene la jerarquía en el vestuario de las barras y estrellas. Tenemos sin embargo la certeza de que en la escuadra europea se tienen en cuenta. Se estudian, se valoran y, llegado el caso, se trabajan con el jugador.
– ¿Cómo se trabaja algo así con un Número Uno? De nuevo hay que ponerse en la piel de quien corresponda y convenir que no parece una tarea nada sencilla. Pero indudablemente se trata de encontrar la manera. Esta sería, en este caso, la función del cuerpo técnico de un equipo: asegurarse de que puedan limarse esas pequeñas o grandes taras que afectan al golf de un mega campeón como Scheffler en una modalidad tan particular. Por ejemplo, de cara a la Presidents de 2026, de camino hacia la Ryder de 2027. Y no es seguramente una labor, por cierto, que deba circunscribirse exclusivamente a la semana de competición pura y dura.
– Igual que ocurriera con Tiger en su día, se anda a la busca y captura de la pareja ideal de Scheffler, en este caso para los foursomes, y a lo mejor el problema no está en su compañero: con Burns, como ha quedado dicho, no funcionó; con Henley tampoco… Por no hablar de aquel desastre junto a Koepka en Roma (perdieron 9 y 7 ante Hovland y Aberg), por muy bien que jugara el noruego aquel día. El problema se agudiza, además, cuando aparece un perverso efecto dominó, según el cual el rendimiento del compañero de Scheffler también disminuye ante la incomodidad que supone ir jugando (y perdiendo) junto a un tipo de la talla del texano.
– Asumámoslo: Scheffler es un Número Uno de época, pero de momento un mal jugador en la modalidad de golpe alterno, en la que el hecho de estar más pendiente de otras cosas lo constriñe, lo limita, lo convierte en un jugador sorprendentemente inconsistente. Siempre le quedaría al capitán de turno la opción de sentarlo en las dos sesiones de foursomes… ¿Alguien se lo cree?
(NOTA FINAL ENTRE PARÉNTESIS: tampoco han sido buenos los números de Scottie en fourballs en Bethpage, pues ha perdido los dos partidos que ha jugado en esta modalidad, pero al menos su acumulado a mejor bola en Presidents y Ryder es mucho más presentable, con un total de siete partidos jugados y tres victorias, dos empates y dos derrotas, las de esta semana pasada).


