
Faltan 925 días
Hong Kong, las chicas en Dubai, Sun City y sus tormentas (pesadísimas). Y Tiger afinando el violín en California. Tiempo muerto.
Michael Stipe, voz de REM, rompe su silencio con una entrevista, según leo. Se abre paso esforzadamente un recuerdo: julio del 94 (o quizá fuera del 95) y ‘Nightswimming’ sonando en una disco muy apañada de Noordwijk. Andaba por aquellos lugares liado con una pretemporada futbolera, cuando media Liga se marchaba a tierras holandesas a prepararse. Hasta ocho equipos llegaron a coincidir…
‘Nightswimming’, decía. Siempre era el último tema de la noche. Despedida y cierre. Mozos de 1,97 bailaban agarrados desesperadamente a mozas de 1,91. Y desde allí unos cuantos valientes ponían rumbo a la playa, a un par de cientos de metros, pues eso, a ver si nightswimmeaban un poquito…
Fin del tiempo muerto: esta canción la parieron Mike Mills, bajista de REM, y el citado Michael Stipe, y resulta que Mills es un consumado golfista. Un loco del golf, para ser más exactos. Igual que el batería genuino del grupo, Bill Berry. Los cuatro componentes de REM, además, se conocieron y juntaron en Athens, Georgia, a un tiro de piedra como quien dice del Augusta National
Cierre del círculo y vuelta a la casilla de salida. Qué desastre.
NOTA: Por si alguien no anda muy puesto en REMlogía, el loco del golf, Mills, es el de los pelos del piano. Y la canción, por cierto, es como un elixir simple y resultón que te deja atontado, preso de una serena melancolía. Y no sabes bien por qué…


