
Lo primero es lo primero. Propósito de enmienda del arriba firmante: por más que a uno le parezca que Scottie Scheffler ha rebajado ligeramente sus prestaciones, aunque sólo sea ligeramente, conviene no elevar a categoría de certeza, por ejemplo, que la temporada se le está haciendo larga hasta que efectivamente se demuestre que es así. Puede que nos diera esa impresión en el US Open, pero luego ganó el Travelers. Puede que de nuevo en el Open lo viéramos tomando algunas malas decisiones en el campo, o algo más errático de tee a green, igual que en las dos primeras rondas en el Golf National… Pero ahí está la medalla de oro, colgada del cuello del texano.
Scheffler suma ya 99 semanas como Número Uno del mundo y acaba de superar a Nick Faldo (97) en el ránking histórico; a principios de enero de 2025 rebasará a Rory McIlroy (122) y, si no pasa nada raro, alcanzará también a Dustin Johnson (135) a finales de abril. Por delante sólo quedarían un lejano Greg Norman (331) y un inalcanzable Tiger Woods (683), pero a estas alturas ya es mucho más que evidente que Scottie lleva colgada la etiqueta NUL (Número Uno Legendario). Y se ve que a veces todavía se le olvida a uno…
Ahora, vayamos con algunos números fabulosos.
Scheffler ha subido a lo más alto del podio en París finalizando el torneo en el puesto 38º de la estadística de Strokes Gained Putting, y perdiendo en el conjunto de las cuatro vueltas 1,3 golpes en los greenes respecto a la media de los jugadores que había en el campo. En el puesto 38º de sesenta competidores, no lo olvidemos. Según esta estadística y sin ir más lejos, Tommy Fleetwood, medalla de plata, aventajó a Scheffler en casi ocho golpes en los greenes en el conjunto de las cuatro rondas, dos golpes por vuelta, y todavía quedaba segundo a un golpe del campeón. Matsuyama, bronce, le sacaba más de seis golpes en los greenes…
Viéndolo en lo alto del podio no quedaba más remedio que rememorar una vez más las palabras de Tiger sobre el texano, que una vez traducidas libremente suenan así: “si patea mal, todavía estará arriba; si patea decentemente, gana el torneo; si patea bien, ni lo ves”.
Por algún lado había que compensar este déficit, es obvio. Y es en este punto donde una vez más nos llevamos las manos a la cabeza. Scheffler terminaba el torneo en primer lugar en la estadística de Strokes Gained Approach to Green, aventajando a la media de los competidores, mucha atención, en más de diez golpes. Pero traduzcamos lo que, entre otras cosas, significa este dato, más allá de cazar más greenes en regulación que la mayoría. El registro es absolutamente escalofriante: en 37 de los 72 hoyos, más de la mitad, el estadounidense dejó la bola a menos de cinco metros del hoyo para hacer birdie o eagle.
No hay más preguntas, señoría.


