
¡Hola a tod@s!
He necesitado varios días para recuperarme de la semana en España, pero mereció la pena porque nos lo pasamos increíble.
A la vuelta de Gerona pasamos por Madrid el lunes y martes para ver a las familias antes de volver a Miami. No paramos un momento, entre comidas, meriendas, aperitivos… Lo que está claro es que volvemos con algún kilo que otro de más. Fue espectacular la experiencia de cenar en El Celler de Can Roca, el que hasta hace bien poco estaba considerado el mejor restaurante del mundo, un título bien merecido sin duda alguna. Millones de gracias desde aquí a Clare, mánager de Gon, por conseguirnos mesa para tantos, cuando la lista de espera es de meses.

Esta vez la despedida en Madrid no fue tan dura, ya que en tres semanas los niños y yo volvemos a pasar el verano en Espana, justo cuando aquí empieza el calor insoportable. Gon se ha ido este lunes a empezar su gira de torneos más larga en mucho tiempo: cinco semanas seguidas, de las cuales cuatro serán en Estados Unidos, y la última en Alemania. Ojalá tenga un buen resultado en alguno de estos torneos y podamos pasar más tiempo con él este verano.

Ha tenido que modificar su calendario, y centrarse a día de hoy en jugar más aquí, motivo por el cual no pudo estar la semana pasada en Wentworth, un torneo al que me dio mucha pena no ir, ya que guardo muy buenos recuerdos: fue el primer torneo al que fui cuando empezamos a salir, y en 2006, cuando íbamos de camino a la fiesta del European Tour (en el que le dieron el premio a Rookie del Año), me dio mi anillo de compromiso, y llegué con los ojos hinchadísimos de tanto llorar.
Os voy a tener que dejar porque es Memorial Day y aquí es festivo, y eso significa que tengo a mis tres angelitos saltando alrededor mío para que los lleve al Sea Aquarium que tenemos a la entrada de la isla, donde me dispongo a pasar las próximas horas viendo delfines, tiburones y manaties.
¡Hasta la próxima entrada!


