
La segunda jornada del BMW transcurrió en Wentworth por la misma senda empinada y espinosa del jueves:
termómetros bajos y cicateros y, para colmo, una sensación térmica que todavía empeoró la situación debido al viento cortante y al agua, que cayó de forma intermitente. Un señor test en un campo que en sí mismo ya se hace complicado sin aliarse con los elementos.
Por todo ello, no es extraño que sólo encontremos 38 resultados por debajo del par y sólo nueve por debajo de setenta golpes. Francesco Molinari (-6) atesora el mejor resultado del día junto a Liang Wen Chong, un 68 de enorme valor que le ha llevado hasta un liderato que Kingston no pudo defender por la tarde.
De nuevo hay que destacar la actuación de buena parte de la Armada, que ha metido al grueso de sus efectivos dentro del corte. Alejandro Cañizares (-5) ha hecho algo más que eso, tomando el relevo de Gonzalo Fernández Castaño (-1) en lo alto de la clasificación, a un solo golpe de la cabeza. Cañizares (hoy, 70 golpes) lleva mucho tiempo tratando de descifrar una de esas claves tan viejas como el mismo juego: ¿por qué no soy capaz de llevar a la competición las buenas sensaciones que tengo durante los entrenamientos? La respuesta suele encontrarse en el fondo del baúl virtual en el que se apilan desordenadamente los puñeteros aspectos psicológicos y emocionales, que nada tienen que ver con la técnica y los teoremas de Física.
Sin embargo, visto lo visto, Cañi sí está dando lo mejor de sí mismo esta semana en Wentworth. «Es mucho mejor de lo que él mismo se cree», suele repetir sonriendo su caddie y jugador profesional, Íñigo Urquizu.
Gonzalo, por su parte, ha sufrido hoy lo que no está en los escritos con los segundos golpes. Se le hacían muy pequeños los greenes y tampoco andaba nada fino con las recuperaciones. El barco se le iba llenando de agua y no daba a basto para achicar, hasta el punto de llegar a poner en peligro su presencia el fin de semana. Pero el madrileño remataba con un arrebato de genio e inconformismo: dos birdies para finalizar la vuelta que al menos salvaban un acumulado bajo par que lo mantienen metido de lleno en la pelea.
Sergio García (-1) también aspira a todo a falta de 36 hoyos y después de ganar hoy al campo (71 golpes). Notable la maniobra del castellonense, que ha conseguido centrarse a tiempo en el juego en una semana convulsa.
Más buenas noticias: Álvaro Quirós (-1) ha luchado contra los fantasmas con gallardía y ha salido victorioso, a pesar de haber jugado hoy una por encima del par. Y es que comenzaba la vuelta con un doble bogey en el hoyo 1 y bogey en el 2, momento en el cual seguramente se le presentaron ante sí los espectros que vienen acosándolo de doce meses a esta parte… Magnífica demostración de control mental la suya, porque a partir de ese momento su vuelta fue un ejemplo de equilibrio y consistencia. Las mismas virtudes que adornan el juego de Pablo Larrazábal (par). El jugador barcelonés aseguraba en su Twitter nada más acabar la vuelta que había sufrido uno de los tres días más fríos de su vida jugando al golf.
Y en esta tesitura volvemos a encontrarnos de frente con José María Olazábal (+2). El gran capitán nunca hace ascos a las jornadas pestosas de golf y finalmente se llevaba el gato al agua con un gran birdie en el 18. Dentro del corte que se situó, precisamente en +2. Es la 23ª ocasión que Chema juega el fin de semana en este torneo, y sólo Nick Faldo ha pasado más que él en la historia del evento.
Rafael Cabrera Bello (+4) sí se ha quedado fuera, pero al menos se marcha con la sensación de haber encontrado algo de chispa después de un jueves gris marengo. Vuelta de 70 golpes y a seguir remando. Su vuelta de hoy le va a ayudar con toda seguridad a afrontar con mejor disposición y confianza la previa del US Open que se juega el próximo lunes en Walton Heath.


