
Andrew Coltart, presente en la gira china del circuito europeo esta semana y la próxima, está haciendo su agosto con las invitaciones de los espónsores, 'guiadas' y bendecidas en muchas ocasiones por los propios rectores del European Tour…
Con estos dos torneos que va a jugar serán ya nueve (*) los que haya disputado en la presente temporada, de los 18 posibles (quitamos los dos de Campeonato del mundo, Accenture y CA, también el Masters, así como otros dos torneos de esta temporada disputados en noviembre, UBS y Mastercard, cuando Coltart se estaba intentando sacar la tarjeta en la Escuela).
Coltart tiene un nombre y una trayectoria, y hasta cierto punto son lógicas las deferencias a su favor. Lógicas, pero no justas, en el sentido casi jurídico del término. Más que criticar su presencia, me quiero solidarizar con, por ejemplo, aquellos jugadores que lucharon a muerte por su tarjeta en San Roque el pasado mes de noviembre (Coltart también lo intentó), obtuvieron una plaza entre las anheladas treinta primeras plazas para obtener la categoría 11b, y a lo sumo han jugado los mismos torneos que el escocés. Coltart, precisamente, ocupó en la Final de la Escuela el puesto 138 (de 156 finalistas…).
Un jugador que juega la Final de la Escuela ya sabe a que se expone. Es consciente de que, aunque saque el número uno, la citada categoría 11b quizá sólo le llegue para acceder a la mitad de los torneos, en el mejor de los casos, a no ser que su juego le facilite la entrada en más citas (bien sea por victoria, bien por buenas clasificaciones). El austriaco Martin Wiegele, por ejemplo, que ganó la Final de la Escuela, ha disputado hasta la fecha nueve torneos también. Ninguno más, con la tarjeta ganada en San Roque, ha llegado a esa cifra (entre los treinta se encuentran los españoles Linhart, Claverie y Larrazábal).
Esto está así montado y poco más puede añadirse. A Alejandro Cañizares le ocurre algo parecido en el PGA Tour: se saca la tarjeta con sangre, sudor y lágrimas y luego no puede jugar todo lo que quisiera. Insisto, no es exactamente una situación que me parezca mala de raíz o repudiable. Sencillamente estas son las reglas del juego profesional. Sólo pretendo rendir un pequeño homenaje a esos jugadores que las pasan canutas para ir a jugar y que dependen de una gran semana para prolongar su 'status' en la elite. Nada más.
(*) Hay que aclarar que el primero de los torneos que jugó Coltart esta temporada en Qatar, lo hizo en calidad de ganador del mismo anteriormente.


