La imagen se producía esta mañana temprano en el putting green del recorrido Jack Nicklaus de Incheon, en Corea del Sur. Rickie Fowler y Patrick Reed van camino del tee del 1 para comenzar su partido de foursome contra Louis Oosthuizen y Branden Grace cuando se cruzan con Phil Mickelson. El de San Diego no juega por la mañana, pero está engrasando su juego, preparando su putt para la dura sesión de tarde de fourballs.
Mickelson, cortés y compañero, desea la mejor de las suertes a sus colegas de equipo al mismo tiempo que estos realizan el mismo gesto: tocan con su mano la barriga de Phil. Parece un toque cariñoso, casual, inopinado. Pero no crean. Es un gesto con significado. Concretamente, es el amuleto del equipo norteamericano. Por desgracia para ellos, esta vez no resultó demasiado bien el talismán. Fowler y Reed cayeron contra Grace y Oosthuizen, pero claro, más de uno podrá concluir que en esta Presidents, los sudafricanos pueden hasta con la magia oculta de Mickelson.



