
Dubai. Primer hoyo de desempate entre Miguel Ángel Jiménez y Lee Westwood por el título hace apenas cinco días en el hoyo 18 del Emirates Golf Club…
Es un magnífico par 5 de algo más de quinientos metros, con dog leg muy pronunciado a la izquierda y un lago que defiende frontalmente una inmensa y alargada plataforma de green que comparten los hoyos 9 y 18.
El inglés ha pegado un gran drive de salida. Jiménez está más corto y, fiel a su plan original, juega un segundo tiro a colocar. Westwood pega madera desde la calle y deja la bola al borde de green por la izquierda de segundo golpe. ¿Lo recuerdan?
El malagueño prepara su tercer tiro. Ayer, después de la presentación oficial de su torneo, el Open de Andalucía, le pedimos que nos explicara exáctamente cada sensación, cada pensamiento que tuvo en ese momento.
"Estaba a 105 metros de bandera con el agua por delante pensando en dar un wedge. Pero el viento venía en contra y racheado. No era constante y era difícil de leer. Así que al final decidí coger un hierro 9 y pegarlo muy suave, con unos tres cuartos de swing, porque lo importante era pasar, no quedarse corto…".
No es sencillo olvidar el golpe. Con todo un Omega Dubai Desert Classic en juego aquella bola se elevaba en el aire y apenas llegaba al green… Tan apenas, que se quedaba corto y no se iba al agua de puro milagro, haciendo equilibrio entre el filo del murete que linda con el lago y el rough.
"Hay una explicación: justo en el momento de pegar a la bola llegó una de esas rachas y la bola se elevó un poco más, perdió fuerza y efecto. Así que nada más pegar lo vi todo perdido, en el agua".
En efecto, porque en el mejor de los casos, haciendo approach y putt tras el correspondiente dropaje, habría firmado un bogey con Westwood de dos al lado de green (hizo par finalmente tras fallar un putt postrero der unos dos metros y medio).
"La bola llegó muy floja y botó casi en el borde y prácticamente se quedó en su pique. Cuando llegúe allí, y a pesar de la dificultad del golpe, estaba bien colocada".
El desenlace ya lo conocen todos ustedes. Jiménez solventaba el mal trago y vencía en el tercer hoyo de desempate. Así es el golf. En este caso, creemos, hizo justicia al jugador que mejor había jugado el sprint final de los 72 hoyos reglamentarios, con magníficas opciones de birdie en los seis últimos hoyos que se habían escapado por muy poquito. Westwood debió quedarse pensando: "¿qué les he hecho yo a estos españoles, que siempre me ganan en el tercer hoyo de desempate de un modo tan dramático?".
Así es, recuerden que Gonzalo Fernández Castaño ya le derrotaba el 28 de septiembre de 2008 en The Belfry, para ganar el Quinn Insurance British Masters. Lo hacía también en el tercer hoyo de desempate, y lo hacía asimismo salvando durante aquel dramático play off alguna situación realmente delicada (nos viene a la memoria un terrible putt de unos seis metros con caída de izquierda a derecha embocado por el madrileño para empatar un hoyo…).


