Uno mira el palmarés del la Copa del Mundo y se echa a temblar. Ben Hogan, Sam Snead, Jimmy Demaret, Arnold Palmer, Jack Nicklaus, Peter Thompson, Gary Player, Johnny Miller, Severiano Ballesteros, Langer, Crenshaw, Couples, Harrington, Monty, Els… Hasta Tiger Woods…
Todos ellos compitieron y ganaron junto a sus parejas este trofeo desde 1953 a nuestros días, cuando va a arrancar la 54ª edición (en 1981 y 1986 no se jugó).
¿Anda de capa caída? Digamos que no atraviesa por su mejor momento… Digamos también que merecería mayor atención por parte de todos los estamentos del golf, precisamente por su carácter único y, si quieren, honrando semejante palmarés. Pero esto no deja de ser un comentario romántico e ingenuo y en el mundo del golf ya no queda nada de lo uno ni de lo otro. Es ley de vida y a las estrellas hay que pagarlas (aún así, como se puede comprobar en esta misma página, el elenco de participantes en 2008 no es ninguna tontería). De hecho, no se engañen, si los cuatro grandes no repartieran los premios que reparten, otro gallo cantaría por más historia y leyenda que atesoren… En este sentido, por supuesto, cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero no seamos rancios: sólo en este sentido fue mejor.
Su emplazamiento fijo en Mission Hills (hasta 2018) tiene sus ventajas y desventajas. La principal ventaja es que el torneo se asegura el jugoso capital e interés chino. No es poca cosa, si tenemos en cuenta que el golf camina lenta pero inexorablemente hacia un circuito mundial y el poder chino es fresco y emergente.
Las fechas elegidas año a año para esta cita demuestran que se trata de un comodín: hoy te pongo aquí y mañana allí, según convenga… Cambian casi cada temporada. En 2009, sin ir más lejos, comienza sólo cuatro días después de que acabe el torneo final de la Race to Dubai, en el Jumeirah Golf Estates de Dubai… Allí estarán los mejores y no veo yo a ninguno de ellos ‘dejándose la vida’ por cruzar Asia en un avión el mismo lunes y estar a punto en Mission Hills.
El golf español, con Jiménez y Larrazábal, se juega en la edición de 2008, por ejemplo, el honor de ser la segunda potencia en la Copa del Mundo. Hoy, con sus cuatro victorias, se encuentra a una de Sudáfrica (cinco triunfos) y por detrás de la inalcanzable Estados Unidos (23 victorias).


