TEN-GOLF EN EL MADRID MASTERS
Pablo Martín estaba radiante el viernes. Había hecho un 67, una buena vuelta que llevaba buscando desde hace tiempo. Estaba más contento porque le estaba pegando mejor a la bola, así que salió en la tercera ronda a comerse el mundo. Sin embargo, todo se truncó en el hoyo 2 …
El malagueño, enrrabietado tras fallar un putt, dobló su putter apoyándose en él con fuerza, una imagen que se ve habitualmente entre los profesionales. No es más que una manera de canalizar el enfado y normalmente no tiene mayores consecuencias. Sin embargo, a Pablo se le fue la mano y, tras comprobar que había alterado el palo intencionadamente (regla 4-2a), optó por sacarlo de la bolsa desde el hoyo 2 para no ser sancionado.
A partir de ese momento, el joven talento español fue jugando en los "greens" con el "sand", el hierro 9 y hasta la madera 3. "He usado de todo. Total, iba a jugar sobre los 80 golpes…", declaraba con su habitual ironía el malagueño.
Pablo señaló que por primera vez desde que se hizo profesional se veía en esta incómoda e insólita tesitura, pero no así en su etapa como aficionado.
El andaluz, tras su vuelta, intentaba enderezar su "putt" frotando con la toalla para aplicar calor y devolver a la varilla su forma original.
Pablo demostró igualmente ser un caballero. "Así no podía seguir. Quizá nadie se habría dado cuenta, pero yo sí. Y eso, en golf, es suficiente", indicó. Lo dice y lo hace un jugador que llevaba tiempo buscando una buena vuelta, que por fin la había encontrado y que en lugar de callarse y seguir a la caza de un buen resultado, prefiere ser justo con las reglas, decir la verdad y afrontar una vuelta en la que ya era imposible hacer mucho más.
Pablo Martín acabó con 80 golpes y aún se permitió el lujo de despedirse del hoyo 18 con un birdie.
La regla 4.2a refiere al respecto: "Durante una vuelta estipulada, las características de juego de un palo no deben ser cambiadas intencionadamente por ajuste o por cualquier otro medio".
La penalidad, según la reglas y en juego por golpes, es de dos golpes por cada hoyo en los que ha ocurrido una infracción.


