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LO QUE NOS DEJO EL MADRID MASTERS

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Olazábal, en el Madrid Masters

A grandes trazos, y una vez digerida la primera de las cuatro apasionantes semanas de golf en la península ibérica en octubre (tres en España), esto nos dejó el Madrid Masters…

1. Lo primero, un gran campeón como Schwartzel. Por segunda vez el aficionado madrileño ve ganar a este sudafricano que es un POTENCIAL VENCEDOR DE MAJORS. Y si no, al tiempo. Esto, de entrada, y con el paso de las ediciones si el torneo consigue crecer y consolidarse, dará aún más prestigio a la cita.

2. Una organización exquisita. La empresa de Gonzalo Fernández Castaño (GFC) sigue dando en el clavo, porque la atención al jugador es mayúscula, que es de lo que se trata para que 'se corra la voz'. Desde el punto de vista particular (y si quieren egoísta) de los medios de comunicación, también hay que resaltar las facilidades, el trato, las magníficas atenciones…

3. El único 'pero'. La preparación del campo, en líneas generales, fue notable. Pero los greenes andaban un pelín tiernos, quizá demasiado cuando tenemos a profesionales de este nivel pateando. La ausencia casi total de rough en algunos hoyos tampoco parece la mejor carta de presentación de un Club de Campo que, también es cierto, se defiende con soltura con los árboles. Y algunos bunkers presentaban excesiva irregularidad (zonas con menos arena…). Aún así, el tiempo inestable y los chaparrones nocturnos no ayudaban nada y eso no se puede prever. 

4. El retorno de Olazábal hay que catalogarlo de magnífico. La noticia en sí misma ya es buena, pero hay más: obviando su resultado final, Chema finalizó bastante entero el torneo una vez pasado el corte, un buen indicador de que sus problemas físicos pueden estar remitiendo definitivamente. De hecho, él ya ha dicho que va a estar e Castellón y se está planteando ir a Hong Kong en noviembre. No hay mejores pruebas que éstas.

5. Gran momento de nuestro golf, con seis top-ten. Brillante. La presencia de Rafa Cabrera Bello y Carlos del Moral ahí arriba demuestra que el Challenge Tour es, en efecto, una gran preparación.

6. El año que viene, con Sergio García, aún será mejor… Y no, no es un sueño, ¿verdad, Gonzalo?

7. Por supuesto, la cuadratura del círculo sería ver a Severiano Ballesteros en la edición de 2009… Pues, por ejemplo, entregando el trofeo al ganador, sonriente y rodeado de amigos.