Como es bien sabido, la multimillonaria Carrera a Dubai ha tentado a algunas de las estrellas del circuito americano, el PGA Tour, que van a probar suerte en el circuito europeo y se van a dejar ver más de lo habitual más allá de los Estados Unidos…
Unos con la intención clara de llegar a Dubai el próximo mes de noviembre, otros para ir tanteando la situación…
Y, por el momento, algo les está quedando bien claro: la Carrera a Dubai no es ningún camino de rosas. Eso de llegar al circuito europeo y besar el santo sólo es cosa de unos pocos elegidos (Tiger, por ejemplo)…
Hasta la fecha hemos visto a Mickelson, Villegas y Kim en el HSBC, y sólo el primero entró a duras penas en el top-ten (el colombiano fue 20º y Kim sólo jugó dos rondas).
Snedecker y Weekley, bien pagados por lo petrodólares, jugaron en Qatar… Ninguno de ellos consiguió siquiera jugar un día bajo par y ambos quedaron fuera del corte el viernes. Kim se ha tomado en serio su desembarco y ha programado en su calendario dos pruebas consecutivas en el European Tour: Malasia (esta semana) y Australia (la semana que viene en el Johnnie Walker), y de momento hoy se ha marcado un tremendo 78, a 16 golpes del líder. Mañana deberá firmar un 65 o similar para pasar el corte… Veremos qué pasa en Australia, donde también volveremos a ver a Villegas. El colombiano, por cierto, aterrizó en Europa después de su segundo puesto en la FedEx Cup y no pudo luchar por la victoria en Castellón…
No, no es sencillo. Lo normal es que estos jugadores, todos ellos, terminen demostrando su calidad allá donde jueguen, pero es evidente que la vida no acaba en América… ¿Cuál es la diferencia? Es una cuestión de adaptación. A los greenes, a los viajes, a las condiciones y a la mayor variedad de campos que hay en el circuito europeo. Quizá valoren más el tremendo esfuerzo de los mejores europeos cuando deciden apostar por la tarjeta del circuito americano, y sobre todos por aquellos que compaginan los dos circuitos. Dicho de otro modo: las victorias en Europa no se regalan y el Viejo Continente no es una 'cantera' de nadie.


