Se van a hartar de leer en los próximos días sobre Danny Lee. Habrá historias de todo tipo, pero fundamentalmente se buscarán comparaciones con Tiger Woods…
Es la siguiente 'víctima'. Es ley de vida. Cada vez que hay un jugador dominante, que marca una época, todos los analistas se afanan en buscar al siguiente, por el simple placer del duelo o porque nos hemos acostumbrado a engullir el deporte sin masticar, sin saborear cada bocado.
Danny Lee, a sus 18 años y 213 días, se ha convertido en el ganador más joven en la historia del circuito Europeo. Otro récord al zurrón. El anterior, por el que ya se había hecho famoso, fue arrebatar a Tiger la marca de precocidad como ganador del US Amateur.
Parece que a este imberbe neozelandés de origen coreano le gustan los récords. Sólo por eso y por la tremenda ambición y descaro que destila, se puede entender que manifieste con toda la tranquilidad del mundo, la misma que demuestra en los torneos, que "no me puedo comparar con Tiger Woods porque él es el número uno del ránking y uno de los mejores jugadores de la historia. Ya no voy a batir su récord de tres US Amateur seguidos, pero sí digo que intentaré batir todos los récords que tiene en el PGA Tour", señaló a los medios tras ganar el Johnnie Walker Classic.
Esto son palabras mayores, querido Danny. Tiger ha ganado 65 torneos en el PGA Tour, 11 más entre Asia y Europa, 14 'majors', sólo superado por Jack Nickalus (18), tiene cinco participaciones en Ryder Cup, otras cinco en Presidents Cup… Y decenas de reconocimientos más. Tiene 33 años.
Danny Lee no tiene miedo de esa maldición que parece acompañar a cada jugador que es comparado con Tiger. No es el primer joven que destaca y se somete a este paralelismo. Sucedió con Sergio García, Justin Rose, ahora con McIlroy o Anthony Kim y en Estados Unidos con Sean O'Hair o Charles Howell III. Y los que quedan por venir…


