
El despertador de Severiano Ballesteros sonó a las seis de la mañana. Era un 27 de enero de 1999. El madrugón estaba más que justificado…
Ese día amanecía el circuito nacional de golf, entonces bajo la denominación de Oki Telepizza. El primer torneo se jugó en el recorrido valenciano de Oliva Nova y allí estaba el mejor jugador español de todos los tiempos para apadrinarlo. Seve jugó el Pro-Am y se marchó a Barcelona a toda velocidad para pegar un hierro nueve desde el césped del Camp Nou en el marco de un Partido contra la droga. De portería a portería. La imagen quedó grabada para la historia.
Igual que ha quedado para la historia, historia viva, el circuito nacional. Doce años después sigue en pie. Hay que quitarse el sombrero. Pese a la crisis que también ha golpeado a un circuito que ha visto crecer a una buena parte de las estrellas de golf españolas. Basta echar un vistazo al palmarés para comprobar de qué manera ha apoyado al golf español.
Por sus calles, búnkers y greenes han pasado todos y cada uno de los profesionales españoles. Desde el mismo Severiano a Adrián Otaegui, pasando por Sergio García, Miguel Ángel Jiménez, Pepín Rivero, Manolo Piñero, Gonzalo Fernández Castaño, José Manuel Lara… Sólo faltó José María Olazábal. Y seguro que algún día lo veremos también por alguna de estas pruebas del Circuito Nacional.
Esta semana se disputa la gran final del Circuito en Sevilla, en el Club de Golf del Zaudín. Se busca heredero para Álvaro Salto, ganador del Orden de Mérito el año pasado. El gran favorito es Eduardo de la Riva. Lidera la clasificación con un colchón más que confortable. Pero aún no está todo dicho. No dejen de pasarse por Sevilla. Sin duda, tendrán la oportunidad de ver a algunos de los jugadores que en un futuro a corto y medio plazo seguirán dando lustre a la Armada en los grandes circuitos mundiales.
Chapeau a todos los que hacen posible que esta idea, que sirve para impulsar el golf español, siga adelante.


