¿Se imagina poder practicar su swing en cualquier playa de la Costa Brava, o en la cubierta de un barco camino del Cabo de Hornos, o en los Lagos de Sanabria, o en el Puente de Triana… y que el destino de su bola no sea una angustiosa red, sino el agua? ¿Y qué le parece si a la vez que juega usted al golf alimenta a los peces?…
Todo esto es posible gracias a un invento cien por cien español. El artífice es Albert Buscató, hijo del legendario jugador de baloncesto, Nino Buscató.
Albert ha creado en su laboratorio la bola perfecta para jugar contra el mar. Ya había pelotas biodegradables, pero este catalán ha ido un paso más allá. Ha conseguido que a la vez que se desintegran en contacto con el agua sirvan de comida para la fauna marina. Están hechas de polímeros y materias primas no contaminantes como el PVA, capaces de soportar impactos de hasta 1.000 kilos y velocidades superiores a los 200 kilómetros por hora y, sin embargo, una vez en el agua deshacerse, en cuestión de horas como un terrón de azúcar. La gran novedad es que al liberar el corazón, el centro de la bola es una pasta redondeada de alimento para los peces, la misma comida que se utiliza en las piscifactorías.
El invento es extraordinario. Es la combinación perfecta para cruceros especializados en golf, para campos de prácticas orientados al mar y, por supuesto, aliviará las conciencias de los más acusados ‘slices’ perpetrados en territorio link.


