
No es este Marruecos el de antes. Ahora vinimos por autopistas de peaje y cenamos en un bistro como si fuera Paris. Es correcto que Agadir es mas turístico que el resto de ciudades del país y le ayuda la presencia del mar, pero el buen café, la pajarita negra de quien nos atiende y Pérez Prado sonando, nos adentra una vez más en el mestizaje de África…
Carteles del torneo en las avenidas-kilómetros sin fin. El trofeo femenino se disputa aquí en Agadir también esta semana. Lunes noche y el ambiente es golf y gente de golf donde quiera que pises la City. Somos algunos cientos y muchos más callejeros que un congreso de carteros.
Hablo con Julio Zapata, el gran luchador argentino, jugador de entrega total que trata de plasmar en Europa la magia que le dio fama en toda Sudamérica. Le felicito por el hoyo en uno de la semana pasada, empiezan los destellos en un jugador a seguir…
En el hotel ONU de los caddies, con más de cien huéspedes del European Tour esta semana, el recibimiento ha sido exquisito, militar la organización ,todo listo en pocos minutos. El vuelo llego diez minutos antes de hora y las maletas salieron como si fuera Zúrich: Express. Pasan y pasan KIA OPIRUS, extraordinarios vehículos de cortesía de la organización.
Un 29 de Febrero de 1960 un terremoto destruyó Agadir, que se rehizo dos kilómetros más al sur; hoy ha doblado su población de medio millón a un millón en quince años, siempre manteniendo el aire de un Cannes en pequeño pero dividiendo por diez el precio de un croissant.
De aquí a seguir el Masters y después a Malasia China y Korea. Cinco semanas faltan para que aterricemos en Barcelona, y algunas docenas de cajas de bolas saldrán del cartón a la pista de baile de los torneos. Hoy noche las espadas duermen en el esportón y los caddies vigilamos las estrías para que estén sin un gramo de arena que impida frenar la bola con los yemazos de los cracks europeos.
Martes y miércoles, medir, hacer táctica, gentío en los vestuarios, representantes de las manufacturas hilando fino para que sus jugadores tengan todo sin tacha, una gorra mas de tal color, un chequeo a la rigidez de una varilla, medio grado más 'flat' a ese palo golpeado contra el árbol en Málaga, o ese puño de putt más rígido que asegure el tacto del jueves en adelante. Más guantes nuevos y todos al par… Pero el domingo el juicio de las conclusiones volverá a visitarnos.
Un saludo. Pablo Aparicio


