¿Y ese Kobe Bryant, recibiendo en cada uno de los pabellones de los States que visita un sentido homenaje de despedida?
Mira que son peliculeros los de las barras y estrellas. Qué manía esa de, a la hora de la verdad, rendir tributo al talento, prescindiendo de fobias.
Nosotros, por aquí, a lo nuestro. Con mucho tiento, no vayamos a ponernos la mayoría de acuerdo en algo. Menudos somos nosotros, tan nuestros, si no tan suyos, y por definición nada de los otros. Siempre nos quedará el jamón de pata negra. Eso sí.



